viernes, 31 de diciembre de 2010

Tu inconfundible manera de andar.

Con la música siempre de por medio, gritos, alegría y rock & roll. Y dónde estará, habrá llegado ya, qué pensará, qué sentirá cuando la música le invada. Y la música te invade a ti. Y la sientes, te recuerda a él. Probablemente tengas un problema pero no importa. No importa mientras haya música de por medio y llegue él, con su inconfundible manera de andar.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Los capullos también se enamoran.

Él. ¿Alguna vez te habías parado a pensarlo? Puede que para él todo sea un juego, un tirar de dados, una buena jugada con un as en la manga o un poco de suerte en el azar. Puede. Pero no es de piedra, y él también siente. Siente alegría, odio, tristeza, frustración, satisfacción... ¿por qué le niegas el derecho al amor? Quieres que te quiera pero como "esas cosas nunca te pasan a ti", parece que es imposible, impensable, que el pueda enamorarse de alguien de verdad y no tomárselo como una broma. Y qué decir de la posibilidad de que se enamorara de ti. Eso nunca, ni en sueños... ¿Por qué? ¿Que sea un capullo le quita el derecho a enamorarse de verdad?

jueves, 23 de diciembre de 2010

All I want for Christmas...

...is you. Rápido, deprisa, corriendo y demasiadas cosas a la vez. El tiempo vuela, y desde que él marca la medida de tu tiempo más. Y te paras por un momento, le miras fijamente, embobada, hasta un minuto entero. Cuanto más pasa el tiempo más cuenta te das de lo imperfecto que es, de que es un chico normal, corriente. Y cuanta más cuenta de ello te das más te repites lo mucho que le quieres. Le quieres, le quieres, le quieres.

Pero de pronto... caída libre entre vectores y teorías de la verdad. Y las leyes de la física, ahora, no funcionan.
 "Tranquila". Y ojos verdes. "Relájate". Ojos verdes. "Respira". Y él delante. Ojos verdes, ojos verdes...  Manos imaginarias tocan para ti en un piano imaginario una canción triste real. Navidad, Navidad, dulce Navidad sin él.

Tranquila. Relájate. Respira. Ojos verdes.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Ni contigo, ni sin ti

Es triste, pero hay una reserva limitada de "te quieros" en el mundo, y no hay para todos. Y resulta que cuando los repartieron, a ti te tocaron menos. Ni "te quiero" con una sonrisa ni "te quiero" con una carita triste. Ni "te quiero" en broma ni en serio. Ni "te quiero" hoy, ni mañana, ni ayer. Ni "te quiero", ni "I love you", ni "je t'aime" ni "ich liebe dich", ni nada. Ni por que sí, ni por cumplir, ni sentido, ni fingido. Ni de verdad. Ni de él ni de quién no es él. Ni de nadie.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Hoy por hoy y por ti.

Así que hoy he decidido tirarlo todo por la borda, dejarme la piel en un regalo que no vas a apreciar, estoy convencida. En primer lugar, le regalo mi boca a tus labios, mis ojos a los tuyos, mi cintura a tus brazos, mi piel a tus manos, a tus caricias. Mi presencia a tus sueños. Le regalo el significado de “te quiero” a todos los “te quiero” que vayas a escuchar. Te regalo mi pompa de chicle para que tengas un sitio para ti, para tus claves de sol y tus corcheas. Te regalo mis mejores sonrisas para tus peores días. Le regalo mi voz a tus oídos, mi noche a tu día y mi sol a tu luna. Y te regalo el “te quiero” con más significado de “te quiero” que vas a escuchar. Te quiero.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Física

Un cuerpo enamorado se eleva por efecto de la alegría que le produce el nacimiento de tal sentimiento a 350 km/h hasta una superficie plana situada a considerable altura (mucho más de tres metros sobre el cielo). De pronto, como efecto secundario del amor, el cuerpo enamorado es lanzado hacia abajo (caída libre). ¿Qué velocidad llevará el cuerpo enamorado a los 3 segundos? ¿Cuánto tiempo tardará en llegar al suelo?...
¿Quién se preocupará de hacer la caída menos dolorosa?

martes, 30 de noviembre de 2010

Nievan los sueños.

Sueñas un beso en la mejilla, simple, sin más allá. Y luego otro beso, también en la mejilla. Peligrosamente cerca de la comisura de los labios. Después, oscuridad, una puerta entornada, una cama junto a ella. Ves como alguien desde fuera se asombra de que él vaya a entrar en la habitación, donde tú estás, oscuridad, y la puerta ligeramente entornada. Las visagras giran... entra la luz, se abre la puerta y abres los ojos. Un sueño.

Lo peor es que te pasarás el día esperando que algo, no sabes cómo ni porqué, haya cambiado, a partir de ese sueño.
Ay, amiga realidad...

Nievan los sueños, y antes de que puedas cogerlos, ya se han derretido.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Circunstancial de lugar.

¿Dónde irán a parar las miradas perdidas? ¿Será posible recuperarlas? Querrías destinar tantas miradas que se te han perdido por el camino, a lo largo del tiempo, a perderte en aquello que miras. Ojos verdes. Destino para perderse más que probable.

¿Dónde se quedan los recuerdos? ¿Dónde se guardan para que, de vez en cuando, te des un paseo por ellos rememorando abrazos, momentos, lluvias...?
Dónde irá lo que nosotros queremos recordar pero otros prefieren olvidar...

lunes, 22 de noviembre de 2010

Música.

Especial, distinta, suya. Entre algunas fórmulas a sucio descubres cierto olor a horchata, a verano, a él... Recuerdas esas notas, dulces, delicadas, decididas, que fluían por el aire, por el agua, por los rayos del sol y por tu cabeza. Te mueres por volverlas a escuchar. Y si las toca otra persona, no son lo mismo, porque no fluyen, ni por el aire, ni por el agua, ni por el sol, ni por sus manos.

sábado, 6 de noviembre de 2010

A seis de noviembre.

Tal vez no debería haberme atrevido a esto hoy. Podría haberme guardado el valor para un día sin significado, pero me hacía ilusión. Siete años hace ya. Te echo de menos.

Desde el once de enero
hasta el seis de noviembre
pasando por los días
que más te eché de menos
sonó a lo lejos, triste
una batería muda
sin baquetas ni platillos;
una canción que cantan
incansables, año tras año 
campanas en lo alto
del más alto campanario.
Susurra el viento fuerte
un nombre entre Tinieblas
y en voz baja repasa
sumas de niña pequeña,
faltas ortográficas,
notas desafinadas.
Seis de noviembre cualquiera,
noche pasada en vela,
almohadas empapadas,
presión, agobio.
¿Nunca más? No existe.
¿Dónde está, a dónde ha ido?
¿Cuándo va a volver?
Para siempre dura demasiado. . .
Para siempre, tu nieta.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Sueños.

En una habitación a oscuras, en silencio, tirado en una cama. Me acerco. Estás despierto. Me siento a tu lado, me miras un instante y susurras:
-No puedo dormir.
-¿Qué te pasa? -intento preguntarte, pero no me sale la voz.
Querría acariciarte la mano, darte un beso, decirte que sea lo que sea estará bien, pero los rayos del sol me despiertan.
Me despiertan con otro beso tuyo pero en unos labios distintos, y repetidas voces que gritan que te olvide, pero no quiero. Que me dejen sola, con todo mi masoquismo, todo mi amor y tu recuerdo. Que me dejen sola con tus ojos. Que me dejen ser feliz cuando sonríes y que me dejen llorar cuando sonríes a alguna con más suerte. Que me dejen soñando, que quiero soñar contigo.

martes, 19 de octubre de 2010

Déjame hablar...

Porque necesitas decirlo, pero nadie te escucha. Es una tontería, no tiene importancia, pero llevas todo el día sin hablar de ninguna de las tonterías que te tienen viviendo en una nube. No hay segundos para ti, porque lo suyo, que no son tonterías, que las cuenta por encima, son más importantes. Y lo entiendes, pero una pequeña parte de ti la odia por ello. Y no sabes si es porque no te deja contar las tonterías que te agobian o porque la envidias, porque querrías estar en su situación. Y tus tonterías gritan, suplicando entre sollozos, salir de ti.

sábado, 16 de octubre de 2010

Al final...

Cuando los "para siempre" llegan a su final. Cuando la gente no sabe si reír o llorar. Cuando te sientes como una pieza en el puzzle equivocado. Cuando la lluvia es demasiado seca y el sol no calienta lo suficiente. Cuando la nieve arde. Cuando lo sabías y no te lo creíste. Cuando el autor de tu historia escribe "Fin" y te empeñas en que haya segunda parte. Cuando no tienes ni idea de cómo te sientes, de cómo sentirte. Cuando a pleno día necesitas encender una vela. Cuando por la noche el frío te impide dormir. Cuando, a pesar de saber que es imposible, una pequeña velita de tu corazón susurra que todavía puede ser que... Al final, intentas alargar ese "para siempre" todo lo que puedes, y en un ejemplo de masoquismo, lo vas consiguiendo. Y no puedes saber qué pasará "al final"...

sábado, 2 de octubre de 2010

Verde espezanza.

Valor. Valor hay que tener para atreverse a vivir únicamente de esperanzas. Valor y paciencia, y aguante. Valor y cobardía. Cobardía porque no vas a hacer nada porque ocurra, simplemente vas a esperar. No pocas veces se te ha pasado por la cabeza la idea de que no tienes nada que perder, que quieres gritarlo todo, gritárselo a la cara, que se dé cuenta. Pero te entra miedo, te callas. Dejas pasar oportunidades únicas. 

-No te preocupes -te dices-, seguramente, esta ocasión única e irrepetible se te volverá a presentar

domingo, 26 de septiembre de 2010

Primera parada, París.

Hasta el aire es distinto. El aire parisino huele a glamour, a croissant recién hecho, a romanticismo, a amor. Las luces, Notre Dame, el Louvre. Todo es diferente allí. Es un mundo, es magia, es París. Sueñas con un romántico paseo por el Sena, con una cena en un típico restaurante francés, con caminatas por los campos Elíseos y, sobre todo, con un beso frente a la Torre Eiffel. París, el rey del amor. París, el dios del amor. Como una especie de Afrodita, transformada en ciudad. París, je t'aime. París, mon amour. París... Como un escenario construido sólo para representar obras románticas. Siempre, París. Bon soir...

martes, 21 de septiembre de 2010

Sala de espejos.

No sabes cómo, ni porqué, ni sabes qué es. Te sientes como perdida en un laberinto de espejos. Espejos que te reflejan distinta, más alta, más baja, más delgada, más gorda, más rubia, más guapa, más perfecta, más menos tú. Tan distinta que no eres tú. ¿Pero por qué? ¿En qué se diferencia de ti? Y algún espejo roto, con sus cristales esparcidos por el suelo. Y si no tienes cuidado, se te clavarán en el corazón. Y duele. Tal vez la única diferencia entre esa chica y tú es que los "te quieros" de tus sueños son para ella...

lunes, 6 de septiembre de 2010

Sueño de una noche de verano.

Silencio, noche, estrellas, cielos despejados. No hay luna. Surcando el mar, con elegancia, las delicadas notas de un piano, tocadas por manos decididas, ponen banda sonora a la velada. En una terraza, una mesa redonda, y tú, sentada, al lado de tu mejor amiga. Y un chico se acerca a ella y la susurra algo al oído. Y, a cinco metros de ti, tú le ves. A él. Que te mira con esos ojos verdes que tanto anhelabas, y te sonríe. Te sonríe como nunca le habías visto sonreír, feliz, alegre... Tal vez con una pizca de amor. De todas formas, es la sonrisa más especial que jamás le has visto dedicar a nadie, y ahora va para ti. Él te sonríe y justo en ese momento... Suena el despertador.

miércoles, 25 de agosto de 2010

De película.

Luces, cámara y. . . ¡acción! Qué fácil es ser feliz cuando tú estás al mando. Eres guionista, directora y protagonista de esta súper producción. Decides quiénes son los buenos y los malos, quiénes son felices y quiénes no. Escoges los lugares, los decorados, los vestidos, las situaciones. Tú eres la encargada de decir quién va a ser el príncipe azul del cuento y tú vas a escribir cómo acaba. Las frases bonitas, las sorpresas, los regalos, los ramos de rosas, los besos, los abrazos, las rupturas y sus románticas reconciliaciones. . . todo está en tu mano. Él va a quererte, va a tratarte como a una princesa y vuestra historia será la más bonita de todas. Controlas los sentimientos de todos los personajes, cómo se van a portar contigo, las repercusiones que tendrán en ti y en tu historia. Escribes un guión, tu guión, el de tu película. Pero llega el momento de gritar "¡CORTEN!" y meter los títulos de crédito. . . vuelta a la vida real.

martes, 10 de agosto de 2010

Del verbo necesitar.

Necesitar. . . dicho así parece que más que amor lo que sientes por él es adicción. Puede ser, pero le necesitas. Esta noche le necesitas. Necesitas sus ojos, su voz, su pelo. Simplemente saber que está cerca. Cada vez odias más las distancias. Aprisionan, temporal o indefinidamente, lejos de ti, lo que más necesitas en cada momento. Quién sabe cuánto tardarán en devolvértelo, quién sabe si cuando te lo devuelvan será igual, si habrá cambiado, si no será el mismo, si el cambio es para bien o para mal. . . Angustia. Angustia al pensar en los cambios. . . Todos cambiamos, ¿verdad? Pero tú no quieres que él cambie. Te gustaba tanto así. . . era tan perfecto así. . . Y angustia, por supuesto, por todo aquello que pueda pasar por su cabeza o, peor, su corazón. Supones que sí quieres que algo cambie, que cambie para mejor, que sea como en los cuentos de hadas, pero difícilmente va a pasar eso, así que prefieres evitar cualquier cambio que no os lleve a la película de príncipes y princesas. ¿Dónde está? ¿Con quién está? ¿Cómo está? ¿Está bien? ¿Está mal? ¿Necesita a alguien tanto como tú le necesitas a él? Él es todo lo que necesitas esta noche y él no está. Se ha llevado la lluvia y tu inspiración. Vuelve. Distancia, devuélveme todo lo que es mío.

lunes, 9 de agosto de 2010

Lluvia.

Tarde de agosto gris. Caen gotas de lluvia, golpeando con suavidad los cristales, las hojas de los árboles, el suelo, los paraguas. . . Este no ha sido tu mejor día, y tal vez, si fueras otra persona en el mundo, la lluvia no mejoraría las cosas. Pero no eres otra persona, si no tú, y la lluvia te encanta. Miras al cielo, sonríes, coges el paraguas y lo abres. Pero un par de metros más adelante te paras y vuelves a sonreír, más que antes. Cierras el paraguas y empiezas a mojarte. Mejor, mucho mejor. Todo huele a mojado, está fresco, y la lluvia empieza a arrastrar todo lo malo. . . se lleva las penas. Vuelves a sonreír.

sábado, 7 de agosto de 2010

Verano.

Largo, demasiado largo. El verano asfixia, se te echa encima con todo su calor y tarda en irse. Él se queda, todos los demás se van. Y piensas porqué has estado esperando todo el curso a que llegase el verano para, ahora, encontrarte con esto. Soledad y calor, demasiado calor. Nostalgia, enfermiza nostalgia, que se mezcla con el sol, con la crema solar, con el aftersun, el cloro, el agua salada y la arena. Porque los recuerdos son como las olas de mar. Vienen, te hacen feliz, sonríes; o tal vez te hacen llorar, y luego se van, para volver después. . .

viernes, 6 de agosto de 2010

Entre las sábanas...

Entre las sábanas se esconde cierta inspiración con miedo a ser descubierta. Se escurre un recuerdo que no duele, sólo abraza y acaricia, dulcemente, y después decide recordar lo lejos que está el recuerdo de la realidad. Entonces sí. Sientes esa punzada, y a la vez, esa electricidad. Esta noche de verano hace demasiado calor, demasiado. Pero te aferras a las sábanas como si así fueras a sentirle más de cerca, tal vez. ¿Cómo estará? ¿Dónde? ¿Con quién? Y otra vez un abrazo, caliente, largo, con música de fondo, aunque la única que la oyes eres tú. Te dejas llevar por ese abrazo, real meses atrás. Ahora tan sólo es un recuerdo que se escurre entre las sábanas una calurosa noche de verano...