miércoles, 25 de agosto de 2010

De película.

Luces, cámara y. . . ¡acción! Qué fácil es ser feliz cuando tú estás al mando. Eres guionista, directora y protagonista de esta súper producción. Decides quiénes son los buenos y los malos, quiénes son felices y quiénes no. Escoges los lugares, los decorados, los vestidos, las situaciones. Tú eres la encargada de decir quién va a ser el príncipe azul del cuento y tú vas a escribir cómo acaba. Las frases bonitas, las sorpresas, los regalos, los ramos de rosas, los besos, los abrazos, las rupturas y sus románticas reconciliaciones. . . todo está en tu mano. Él va a quererte, va a tratarte como a una princesa y vuestra historia será la más bonita de todas. Controlas los sentimientos de todos los personajes, cómo se van a portar contigo, las repercusiones que tendrán en ti y en tu historia. Escribes un guión, tu guión, el de tu película. Pero llega el momento de gritar "¡CORTEN!" y meter los títulos de crédito. . . vuelta a la vida real.

martes, 10 de agosto de 2010

Del verbo necesitar.

Necesitar. . . dicho así parece que más que amor lo que sientes por él es adicción. Puede ser, pero le necesitas. Esta noche le necesitas. Necesitas sus ojos, su voz, su pelo. Simplemente saber que está cerca. Cada vez odias más las distancias. Aprisionan, temporal o indefinidamente, lejos de ti, lo que más necesitas en cada momento. Quién sabe cuánto tardarán en devolvértelo, quién sabe si cuando te lo devuelvan será igual, si habrá cambiado, si no será el mismo, si el cambio es para bien o para mal. . . Angustia. Angustia al pensar en los cambios. . . Todos cambiamos, ¿verdad? Pero tú no quieres que él cambie. Te gustaba tanto así. . . era tan perfecto así. . . Y angustia, por supuesto, por todo aquello que pueda pasar por su cabeza o, peor, su corazón. Supones que sí quieres que algo cambie, que cambie para mejor, que sea como en los cuentos de hadas, pero difícilmente va a pasar eso, así que prefieres evitar cualquier cambio que no os lleve a la película de príncipes y princesas. ¿Dónde está? ¿Con quién está? ¿Cómo está? ¿Está bien? ¿Está mal? ¿Necesita a alguien tanto como tú le necesitas a él? Él es todo lo que necesitas esta noche y él no está. Se ha llevado la lluvia y tu inspiración. Vuelve. Distancia, devuélveme todo lo que es mío.

lunes, 9 de agosto de 2010

Lluvia.

Tarde de agosto gris. Caen gotas de lluvia, golpeando con suavidad los cristales, las hojas de los árboles, el suelo, los paraguas. . . Este no ha sido tu mejor día, y tal vez, si fueras otra persona en el mundo, la lluvia no mejoraría las cosas. Pero no eres otra persona, si no tú, y la lluvia te encanta. Miras al cielo, sonríes, coges el paraguas y lo abres. Pero un par de metros más adelante te paras y vuelves a sonreír, más que antes. Cierras el paraguas y empiezas a mojarte. Mejor, mucho mejor. Todo huele a mojado, está fresco, y la lluvia empieza a arrastrar todo lo malo. . . se lleva las penas. Vuelves a sonreír.

sábado, 7 de agosto de 2010

Verano.

Largo, demasiado largo. El verano asfixia, se te echa encima con todo su calor y tarda en irse. Él se queda, todos los demás se van. Y piensas porqué has estado esperando todo el curso a que llegase el verano para, ahora, encontrarte con esto. Soledad y calor, demasiado calor. Nostalgia, enfermiza nostalgia, que se mezcla con el sol, con la crema solar, con el aftersun, el cloro, el agua salada y la arena. Porque los recuerdos son como las olas de mar. Vienen, te hacen feliz, sonríes; o tal vez te hacen llorar, y luego se van, para volver después. . .

viernes, 6 de agosto de 2010

Entre las sábanas...

Entre las sábanas se esconde cierta inspiración con miedo a ser descubierta. Se escurre un recuerdo que no duele, sólo abraza y acaricia, dulcemente, y después decide recordar lo lejos que está el recuerdo de la realidad. Entonces sí. Sientes esa punzada, y a la vez, esa electricidad. Esta noche de verano hace demasiado calor, demasiado. Pero te aferras a las sábanas como si así fueras a sentirle más de cerca, tal vez. ¿Cómo estará? ¿Dónde? ¿Con quién? Y otra vez un abrazo, caliente, largo, con música de fondo, aunque la única que la oyes eres tú. Te dejas llevar por ese abrazo, real meses atrás. Ahora tan sólo es un recuerdo que se escurre entre las sábanas una calurosa noche de verano...