domingo, 26 de septiembre de 2010

Primera parada, París.

Hasta el aire es distinto. El aire parisino huele a glamour, a croissant recién hecho, a romanticismo, a amor. Las luces, Notre Dame, el Louvre. Todo es diferente allí. Es un mundo, es magia, es París. Sueñas con un romántico paseo por el Sena, con una cena en un típico restaurante francés, con caminatas por los campos Elíseos y, sobre todo, con un beso frente a la Torre Eiffel. París, el rey del amor. París, el dios del amor. Como una especie de Afrodita, transformada en ciudad. París, je t'aime. París, mon amour. París... Como un escenario construido sólo para representar obras románticas. Siempre, París. Bon soir...

martes, 21 de septiembre de 2010

Sala de espejos.

No sabes cómo, ni porqué, ni sabes qué es. Te sientes como perdida en un laberinto de espejos. Espejos que te reflejan distinta, más alta, más baja, más delgada, más gorda, más rubia, más guapa, más perfecta, más menos tú. Tan distinta que no eres tú. ¿Pero por qué? ¿En qué se diferencia de ti? Y algún espejo roto, con sus cristales esparcidos por el suelo. Y si no tienes cuidado, se te clavarán en el corazón. Y duele. Tal vez la única diferencia entre esa chica y tú es que los "te quieros" de tus sueños son para ella...

lunes, 6 de septiembre de 2010

Sueño de una noche de verano.

Silencio, noche, estrellas, cielos despejados. No hay luna. Surcando el mar, con elegancia, las delicadas notas de un piano, tocadas por manos decididas, ponen banda sonora a la velada. En una terraza, una mesa redonda, y tú, sentada, al lado de tu mejor amiga. Y un chico se acerca a ella y la susurra algo al oído. Y, a cinco metros de ti, tú le ves. A él. Que te mira con esos ojos verdes que tanto anhelabas, y te sonríe. Te sonríe como nunca le habías visto sonreír, feliz, alegre... Tal vez con una pizca de amor. De todas formas, es la sonrisa más especial que jamás le has visto dedicar a nadie, y ahora va para ti. Él te sonríe y justo en ese momento... Suena el despertador.