lunes, 28 de febrero de 2011

A chocolate.

Eterno, suave. Te trae directamente aquí. Vale, me declaro totalmente adicta a ti. A tus ojos, tu sonrisa, tus palabras, tu música, tu inconfundible manera de andar, tu presencia, tu pelo, tus manos, el roce de tus manos, tu voz...
Y tu olor. Huele a chocolate, o a lo que sea: a ti. Lo que daría por tener permiso para olerlo a todas horas. Que se me vuelva a ir la cabeza... Y si tengo que morder una manzana envenenada, que huela a ti, y así morir un poquito más loca (porque de todos es sabido que tú no irías a despertarme).
Hoy, me declaro totalmente adicta a tu olor.
Para Sandra. Espero que entiendas que no soy "totalmente adicta a tu olor", pero tú sabes de lo que hablo, tú me entiendes.

domingo, 27 de febrero de 2011

Un rayito de sol entre nubes de tormenta. Arcoiris. Y azul.

Eres un cielo, tal vez por eso te quiero tanto.
Eres un cielo cuando llueve, porque me encanta la lluvia, me encanta cerrar el paraguas con una sonrisa, acordándome de ti, para dejar que la lluvia me empape.


Eres un cielo cuando está nublado. Eres un cielo los días de tormenta, cuando me siento a ver como cae el agua, fuerte, haciendo ruido, cuando los rayos y relámpagos iluminan las noches haciendo que parezca que es de día, cuando los trueno ensordecen las ciudades.


Eres un cielo los días soleados. Azul, despejado, brillante, perfecto, espléndido. Invitas a salir a la calle, a sonreír, a disfrutar, a absorber los rayos del sol.
Eres un cielo con arcoiris, de colores, esperando a ser descubierto por un niño pequeño. "¡Mira mamá! ¡El arcoiris!". El aroiris que abarca todo lo que puedes ver. El arcoiris, la sonrisa del cielo, y la mía.


Eres un cielo, aunque no quieras, aunque yo no pueda verlo. Eres un cielo, eres mi cielo, tal vez por eso te quiero tanto.

viernes, 25 de febrero de 2011

Vente / ¿Hoy vienes?

Sigues sin saber si pedía, afirmaba o preguntaba, tu respuesta ha sido la misma para las tres opciones. Sí. Voy si lo preguntas, voy si lo afirmas y, sobre todo, voy si me lo pides. Irías al fin del mundo si se le ocurriera afirmarlo/preguntártelo/pedírtelo. "Ven hoy". Suena tan bien que parece de mentira, ¿no?. Y después treinta segundos en los que cada uno está con la cabeza en otra parte, no del todo uno en frente del otro, no del todo a su lado, y totalmente en silencio. Treinta segundos eternos que pasan muy rápido Teóricamente. Porque todas y cada una de tus neuronas están centradas en la persona que tienes delante, y la persona que tienes delante no se da cuenta. Te ríes, él no sabe de qué, y te ríes más. De repente, los treinta segundos terminan, y se llevan todas las afirmaciones, las preguntas, y las peticiones.
Y manos que rozan manos sin querer pero muriéndose de ganas por hacerlo. Días que terminan con dudas sin resolver y con sonrisas en la cara.

domingo, 20 de febrero de 2011

Probando... probando... ¿Se me escucha?

La de veces que te lo gritaría. Todas las veces en las que parece que le hablo a una pared. También las veces que tengo la sensación de que te estoy hablando pero que, por lo visto, mi voz no tiene el volumen suficiente. Cuando pasas de largo, cuando soy invisible. Te estoy hablando. ¡Te estoy hablando, A TI, en voz alta, y quiero que me escuches! Escúchame cuando te digo cosas que no importan, escúchame cuando tenga algo que decirte. Escúchame cuando no me hagas olvidar las palabras. Porque me haces sentir como si me hubieran desconectado la voz. Y me llevas a preguntarme si me prestarás la misma atención el día que me dé por morder la manzana, de jugármelo todo, de contarte algo importante de verdad. ¿Si te digo que te quiero muy bajito también vas a ignorarme así?

lunes, 14 de febrero de 2011

Feliz día de los idiotas.

Despiertas, y parece un día normal. El modo aleatorio del iPod decide que suene una canción de letra triste, que describe exactamente cómo te sientes, pero que te anima cada vez que la escuchas. Nada indica que sea un día diferente, pero en el aire está escrito que es catorce de febrero. ¿Feliz día de los enamorados? No, perdón, enamorados CORRESPONDIDOS, feliz día de las parejas. ¿Qué pasa con el resto? ¿Qué pasa con los que gritan "Feliz San Valentín" en silencio cuando se cruzan un segundo con cierta persona que les hace volar sin darse cuenta? Que no haría falta que te regalara nada, que con que estuviese a tu lado tendrías de sobra.


Bromas repiten que si no te gusta este día es porque no tienes con quién compartirlo. ¿En serio? ¿De verdad? ¿Me lo juras? ¿Me prometes que estoy sola? ¿Seguro que no estoy con quien más quiero en el mundo, feliz, compartiendo una pizza con forma de corazón? No me había dado cuenta, ¿sabes? En fin, feliz día de los Idiotas, de parte de alguien a quien hoy le gustaría ser idiota.

domingo, 13 de febrero de 2011

Antes.

Sabes que no habrá rosas, ni bombones, ni corazones, ni detalles, ni nada de nada. Ah, no, espera, sí, haberlos los habrá. No podrás dar dos pasos sin que una pareja feliz, enamorada, se te cruce en el camino, compartiendo sus rosas, sus bombones, sus corazones, sus detalles. Y tus detalles se los ha guardado alguien bajo llave, y no parece tener intención de devolverlos. Una noche, unas pocas horas, te separan del día. Podría pasar de todo. A saber si se va igual que viene, dejando un mal sabor. A saber si es un día más y ya está. A saber qué es lo que prefieres que pase...

sábado, 12 de febrero de 2011

Ganas de...

Llorar, gritar, estallar. De dormir, soñar, olvidar. De creer, querer, sentir. De ver, oír, tocar. De viajar, volar, encontrar. De tener ganas de reír. Ganas de gente. De recordar. De dejarme llevar. De música.


Ganas de llorar, gritarle "te quiero", estallar de rabia. De dormir, soñar con él, olvidar lo que le odio a veces. De creer (de que me crea), quererle (que me quiera), sentirnos. De verle, de oírle... tocarle, tocarnos. Ganas de él. De recuerdos de esos bonitos. De su música.
"Estas ganas de nada, menos de ti".

viernes, 11 de febrero de 2011

Contracorriente.

Hoy te pido, por favor, que en contra de todo lo que tengas en mente, en contra de todas tus ideas, de todo lo que te pidan tu cuerpo y tus labios, hoy te pido que me quieras un poquito, sólo para variar la rutina. Quiéreme un momento para hacerlo inolvidable. Quiéreme un ratito en el que se pare el tiempo. Quiéreme un instante y córtame la respiración. Quiéreme todo el tiempo que quieras. Que tus manos me rocen, que me mires a los ojos al hablarme. Que mis dedos escriban "te quiero" en la suela de tus zapatillas.
Pero recuerda... todo eso, sólo para variar la rutina.

jueves, 10 de febrero de 2011

Dulce y caliente como un beso.

Un día de esos normales, en los que acabas cansada de no hacer nada, en los que dices en voz alta lo que no querías reconocer. Días impregnados de olor a frambuesa, a chocolate, y a esa otra cosa que no sabes lo que es pero que te encanta, y se llama "él". Y esa otra cosa que no sabes lo que es pero que te encanta hace cantar al piano. Fuerte, rápido. Precioso. Y además esa canción...
Y durante unos minutos no eres dueña de ti, la música te arrastra. Su música te arrastra, te lleva, se lleva las dudas. Y sólo estáis los tres: la música, él y tú. Cada uno a vuestra manera os dejáis envolver, seducir... Y a escondidas, sin que él se entere, tú piensas lo bonito que es querer en clave de sol.

martes, 8 de febrero de 2011

Para después despertar.

Podría jurarte que conozco una versión de ti mejor, pero que aún así me quedo contigo, y no me creerías. Podría jurarte que tu otra versión me quiere a veces un poquito, aunque no lo sepa del todo, pero que aún así me quedo contigo, y no me creerías. Podría jurarte que cuando sueño contigo despierto queriéndote una pizquita más, y no me creerías. Puedes jurarme que no crees en el amor, pero tranquilo, porque yo no te creería. Puedes jurarme que no necesitas a nadie, que sólo puedes con todo, y no te creería. Podría jurarte que cada mañana que despierto después de haber soñado contigo te busco en mi atrapasueños pero no te encuentro. Y no me creerías. Podría jurarte que te quiero... y después despertar.

domingo, 6 de febrero de 2011

Cuento de un abrazo.

Érase una vez una chica un poco cobarde. Un día, le sirvieron en bandeja el poder dar un abrazo, sin motivo, al príncipe azul que desteñía sus sueños en secreto. Pero se dejó llevar por la cobardía. ¿Abrazo? ¿Sólo eso? Qué importa que sólo sea eso, cuando eso es más de lo que tienes. Otro día, lágrimas brillantes intentaron empapar los ojos verdes del príncipe. Y la chica empezó a temblar. Se ordenó a sí misma no echarse atrás, no otra vez. Interrumpiendo la huida del príncipe, pidiendo permiso, saboreando el "gracias" susurrado en su oído. Repitiéndose lo poco que vale la pena ser cobarde.

viernes, 4 de febrero de 2011

Historias de cosas que pasan.

Apagas la música un instante, y empiezas a pensar. Han pasado tantas cosas desde que él forma parte de tus sueños que ya ni recuerdas cómo empezó todo. Sin que te dieras cuenta estaba siempre ahí, de una manera o de otra, con un nombre, como una referencia... pero nunca sabías quién era. Y un día le pusiste cara, cuerpo, nombre, apellidos y personalidad a tres personas a las que nunca recordabas. Y de golpe son la misma. Y de golpe empieza algo nuevo, mejor a todo lo anterior. Sueños con leyendas de ojos verdes, sueños con banda sonora, con risas, con abrazos, aunque no son más que sueños. Y de golpe te paras a pensar qué cosas pasan, alguien que llevaba ahí tanto tiempo escondido y ahora... quién lo iba a decir.


Lo peor es que sabes que él no va a hacer nada, simplemente está metido en tu cabeza inconscientemente, sin saberlo, sin tener ni idea, y si no vas tú y arriesgas a todo o nada te vas a quedar con nada de verdad. Todo o nada a cambio de nada... y aún no sabes que hacer.