sábado, 9 de abril de 2011

Ayer y hoy y la bipolaridad del mundo.

Acto I
Viaje a las nubes en primera clase. Te sientes como la gente importante, las princesas que ven las obras de teatro desde los palcos. O mejor aún, te sientes como si fueses la protagonista de alguna obra dramática bonita. Con el simple roce de su mano y tu mano, con el simple roce de sus labios y el aire, o tu pelo... Un intento de abrazo, su olor y demasiadas sensaciones juntas. Momento sublime de la obra.

Acto II
Como si esto no pareciera un sueño de por sí (un sueño que sabes de sobra que es mentira pero que te hace volar porque eres un poco tonta...), la noche viene amable, trayendo del baúl de los sueños el más dulce que podrías imaginar. Él aprieta tu mano fuerte, tú no quieres que afloje ni un poquito, y los dos os dejáis convencer un instante.
Acto III
Y al día siguiente descubres que el viaje a las nubes incluía billete de ida y vuelta. Pero es que bajas a la tierra con tanta fuerza que acabas en el subsuelo... Te quedas sin ganas de aire, ni de sol, ni de ir, ni de venir, por no tener no tienes ni ganas de él... Pero te matan las ganas de "vosotros". Y hoy te toca odiarte con todo tu amor, porque la idiota eres, sin duda alguna, tú.

FIN

domingo, 3 de abril de 2011

Metáforas.

Iría detrás de ti como si tú fueras un flautista y yo una rata tonta de Hamelín que adora tu música. Llueve y me sienta mal, como si los domingos y yo nos llevasemos la contraria continuamente. Te echo de menos, como si llevase años sin verte. Te adoro, como si fueses único. Me desvivo por un maldito paseo de cinco minutos como si no hubiese un mañana. Me pierdo en tus ojos, como si fuera a encontrar algo en ellos. Y sigo callándome como si algún día tú fueras a decir algo.


viernes, 1 de abril de 2011

Más...

Te juro que no lo hago aposta, que, por masoca que suene, me gustas, me gusta quererte. Puedo mirarte y darme cuenta de lo aparentemente normal que eres. Silencio. Pensativo. Como cualquier otra persona pero tú. Los defectos me salen solos, con tanta facilidad como el cariño. Pienso en ti, en cosas que jamás pensé que pensaría y cuando estoy apunto de sonreír sin venir a cuento, te mueves un poquito, dejándome la sensación de que podías leerme la mente, y tu mano queda a pocos centímetros de mí...  Nunca me había fijado (teniendo tus ojos...). Nunca lo había tenido demasiado en cuenta, pero es la mano que quiero coger, que quiero acariciar, que quiero que me acaricie. Ahora que no puedo perderme en tus ojos, me pierdo en tus manos, metafóricamente, claro.
Me repito cuando digo que cuánto más te miro más poco fuera de lo normal me pareces (a excepción de tus ojos), pero que cuánto más te miro más me gustas, más me encantas, más te quiero, más especial eres, más perfecto es todo y más bonitos son los días. Y vuelvo a repetirme, porque no te queda claro: me gustas, te quiero, te adoro, me vuelves a gustar y te quiero un poco más.