lunes, 30 de mayo de 2011

Vueltas...

Raro. Increíblemente raro. Lo echabas de menos. Es de ese tipo de cosas que no haces a menudo, que pasan cada mucho tiempo (un par de años), pero que, cuando pasan, son increíbles. Introducción: un par de días de nervios y paranoias, y el día en cuestión, ataque de histeria. Supones que será cosa del propio encanto, que sin esos malos tragos previos no sería lo mismo. Último minuto, y el corazón a mil. Y llega el momento, en el que todo desaparece. Buscas caras, pero afortunadamente está lo bastante oscuro como para que sólo puedas distinguir dos o tres.
Sales y das un giro de 180 grados.

Piensas y sientes como otra persona... gritas, gritas lo que te gustaría gritar al bajar del escenario. Habías hecho un mundo de esto, querías que llegara, y ahora piensas que ha pasado demasiado rápido. Que podrías haber esperado unos días más, con esos nervios, esas ganas.
Piensas que podrías estar eternamente ahí encima, repitiendo de memoria frases de gente que no eres tú con una vida generalmente más interesante, intensa o subrealista que la tuya. Qué más da... sus frases o detalles geniales estarían muertos en palabras impresas si tú no les dieras vida. Las luces de los focos, son cutres y te dan de lleno en los ojos, pero no molestan, gustan. Los aplausos hacen que valga un poco más la pena. Pero sabes que lo harías también si no los tuvieras.
Puede que esta sea la última vez, con suerte, la penúltima... pero siempre ha valido, vale y valdrá la pena, porque esta vez ha sido mejor, porque ha sido más increíble y más rara. Ah, y a lo mejor, también por que las dudas se fueron con los nervios, y ahora todo es mejor.

jueves, 26 de mayo de 2011

Especialmente complicado.

Quizás... Tal vez... Ideas, nombres, caras, voces, van y vienen. Además, por si fuera poco, físicos, químicos, matemáticos y filósofos se empeñan en tener la fórmula de la felicidad, cada uno a su manera, y ninguno acierta. Qué cosas. A veces ajustar un poco los elementos de ambos lados de la reacción sirve para algo. Pero no es justo. Si él no pone de su parte, tus intentos se quedan en eso, en intentos: en motores que no reciben el voltaje suficiente para arrancar, estructuras gramaticales a las que le faltan verbos, campanas de Gauss que deciden no repicar y teorías filosóficas que quieren tener sentido pero no.

Aún así, para que no lo tengas tan fácil, hay días diferentes. Su sonrisa, sus manos, su voz, su olor. Sus tonterías, esas que te hacen reír como nada, cuando a veces ni tienen gracia. Sus... llámalo abrazos, esos que dejan fuera de tu burbuja imaginaria todo lo malo. De pronto y porque sí, vuelve a ser un día más o menos parecido a esos que pretendían ser normales. Eso sí, no bajes la guardia. En algún rincón, de la mente o del corazón, ideas, nombres, caras, voces, van y vienen...

martes, 24 de mayo de 2011

En fin...

En principio es normal, se supone. Las hormonas bailan en tu cuerpo como quieren, pero tú eso no lo notas. En tu mente bailan nombres. Es extraño, pero empezaste a tenerlo claro desde el día que escribiste cierta frase con rotuladores de colores y la pusiste dónde puedes leerla todos los días. "Algo ha cambiado. Alguien ha debido mover las fichas del tablero, de manera que los caballos y alfiles empiezan a ser más importantes que el rey". Pero el rey de las negras sigue teniendo ese algo, esa sonrisa que apenas muestra, ese olor adictivo, esos ojos, ese tacto... esa manera de abrazar. Las blancas avanzan, decididas, con fuerza, ellas también bailan. Hasta los peones se creen importantes.

Puedes decir que la partida está perdida y, en el fondo, no sabes quién prefieres que gane. Te sigue matando el "y si", te matan las ganas de reír, de sentir otra vez todo eso que se siente al principio... y todo eso, alrededor del rey de las fichas negras, no vas a volver a sentirlo más. Él no tiene ni idea de nada de lo que pasa. Por no saberlo no lo sabes ni tú. Pero el mundo está hecho para que todo encaje extrañamente, y el rey de las negras, intuyéndose perdido, le guiña un ojo a esa observadora ligeramente imparcial. Se carga toda imparcialidad. Y además... abrazos de esos fingidos. Pero, ¿y qué más da? Total, nadie ha dicho que en el ajedrez eso esté prohibido.
Y cuando parece que, por fin, alguien va a gritar "Jaque mate"... te das cuenta de que la partida está, desde el principio, empatada.

jueves, 5 de mayo de 2011

Diecisiete

No sé cómo se me dará esto . . . tú mejor que yo sabes que mi inspiración se reduce a escasas personas (que últimamente... en fin, aumentan), pero voy a hacer un pequeño esfuerzo, que sé que te hará ilusión.

Parece un día cualquiera. 6:30am. Miras por la ventana y el cielo parece el de siempre, con el mismo sol, las nubes iguales que las de ayer... para el resto del mundo el 5 de mayo no se diferencia en nada de 4 ó el 6. Pues peor para ellos. Te levantas, con ilusión. 7:32am. Música mañanera para animarte en el tren y mucho buen humor. 7:48am. Llegas a tu destino un par de minutos antes de la hora y a menos diez empieza la impaciencia... Por fin. Saludos rápidos, alguna risa y emoción. Jamás se te había hecho tan largo eso de colocar diecisiete velitas en una tarta y encendenlas todas, pero debe ser por las ganas que tienes. 8:00am. Subís las escaleras despacio, con cuidado, preguntándoos en susurros si tenéis que gritar, ó cantar, ó qué. Pero en realidad todo da un poco igual... Y la sonrisa de sorpresa mezclada con emoción en la cara de la cumpleañera no tiene precio. El ambiente huele a tarta, a velas y a vainilla.

No es tan bonito como siempre, pero es para ti. Ah, y que sepas que también soy un poquito addicted yo your smell. ¡Felices 17 Sandra!

miércoles, 4 de mayo de 2011

Como una enredadera... crece y se enreda.

Durante el día, esporádicamente sueñas despierta, pero en tus sueños él no tiene ni cara ni nombre, porque así es más fácil, así no hay que pensar en ello. Pero entonces, la música se rinde, el piano se rinde a sus manos, a sus caricias. Y con ella, tú. Por un momento pones cara nombre y apellidos al príncipe que rema en las barquitas del Retiro, el que te dice que te quiere de vez en cuando, al que abrazas sin preocuparte de más que lo que dure ese abrazo. Pero la canción acaba, se evapora como el agua del lago del Retiro de Madrid. Aunque no importa, porque las palabras de un poeta argentino ahora también cantan... Te pilla cantándole un te quiero. Recuerdas cuando gritabas por dentro que nadie le quería como tú... Como yo. Y parece que vuelve todo a lo de siempre...

Pero de pronto, y tras mucho esperar... Por fin. Breve conversación que cierra con una sonrisa. Y, de nuevo, bienvenida a este gran lío. Malditos todos, por haceros querer.

martes, 3 de mayo de 2011

Si no lo sé ni yo...

Otra vez la bipolaridad del mundo, y la tuya. Te permitías desvaríos varios de vez en cuando, y no pensaste que cuando vienen así, tantos, tan de golpe, y bajando la guardia, alguno llegaría un poco más lejos... El verdadero problema está cuando no sabes ni siquiera qué desvarío exactamente es un poco más distinto... más intenso o más apagado. Pero es que todos parecen iguales.

De vez en cuando, te parece tenerlo un poco claro, pero no te lo crees ni tú, y en un intento de calmar la marea de pensamientos que crece, decides que sólo son amores platónicos, de esos imposibles. Pero claro, eso sería el camino fácil, por eso alguien tiene que demostrarte que de platónicos nada... Y vuelta a empezar.
Y ahora las calles de Madrid, esas que siempre has adorado, cambian de sentido... no sabes a quién te recordarán la próxima vez que pasees por ellas, y te da un poco de miedo descubrirlo.
Yo lo adoro
Tú lo adoras.
Yo te adoro... creo.