viernes, 26 de agosto de 2011

Creo que me gustas.

Me gustas más que el chocolate, más que los espaguetis, más que los Minis, más que cantar, más que las estrellas, más que la lluvia, más que París. Me gustas más que tumbarme en el césped al sol, más que reír, más que las frases bonitas, más que el azul del cielo. Me gustas más que el color rosa, más que los paseos a la orilla del mar, más que cualquier libro. Me gustas más que Madrid, más que el Retiro y más que el Palacio de Cristal. Me gustas más que las pelis Disney, que el número trece, que el chocolate caliente de San Ginés.
Sí, definitivamente, creo que me gustas.

domingo, 21 de agosto de 2011

Sonríe... y mil cosas más.

Y lo piensas. Mil veces, dos mil. Un millón. Por fin, por una vez, has sido sincera contigo y con los demás. O por lo menos con quien tenías que serlo, y eso basta. ¿Por qué ahora, por qué no antes? ¿Por qué él sí y los demás no? Tal vez simplemente por sinceridad, porque creías que iba a valer la pena, o tal vez simplemente porque las cosas pasan por algo y si no te sinceraste antes es porque no tenías que hacerlo. Sea por lo que sea, no importa. Porque ahora te sientes genial. No tienes muy claro si debes o no debes sentirte así de bien, pero da igual. Estás como estás y punto. Sonríes de vez en cuando y no te das cuenta. Te dedicas a repetir mentalmente frases, palabras, momentos, gestos... Eh, que está sonando la música. Sonríe, recuerda, sonríe, canta, sonríe, quiere(le).

sábado, 13 de agosto de 2011

Será un mal día... supongo.

No te quejes, porque hacía mucho que no te pasaba, tal vez demasiado. Puede que sea el sol, que evapora las ganas de todo, puede que una buena ducha de realidad o simplemente, es que hoy ya tocaba. Sabes que no debes pensar en mañana, que mañana ya llegará, ya le harás frente... mañana. Pero hoy aburre y ayer ya está vivido. Mientras tanto, una canción te grita al oído cómo te sientes. Mal, mal, mal. Muy mal. Pero no exactamente fuera de lugar. Más bien exactamente en tu lugar, por primera vez desde hace un par de meses. Es así y punto. Ahora, pasado el golpe,cuando lo único que puedes hacer es esperar a que deje de doler, repítete a ti misma: "Bienvenido al mundo real, princesa".

lunes, 8 de agosto de 2011

Verano.

Verano, cómo no, verano. Pero verano de los raros. Calor, lluvia, sol, recuerdos. Primero el calor confunde al corazón, lo aturde. La lluvia empieza a llevarse trocitos de historias, de palabras, de momentos, sin borrarlos de la memoria, pero restándoles importancia. Y luego los rayos del sol terminan de derretir las inseguridades, dándote 353 motivos más trece para firmar un final y escribir un principio. Sabes que te toca volver a lo de siempre, a echar de menos, a soñar que aparece de repente, a que no sea verdad, a idealizar, a imaginar... y luego te preguntas porqué las palabras te salen solas cuando estás más lejos.