lunes, 24 de octubre de 2011

Parece que va a llover.

Mediodía. Hace tiempo. Llueve. Salías a la calle y abriste el paraguas. Diste un par de pasos y le viste, varios metros más adelante, andando sólo y sin paraguas. Una voz parecida a la tuya gritó su nombre y mientras él se giraba tú le preguntaste a tu cerebro porqué hacía esas cosas. En fin, ya era un poco tarde para retroceder. Señalaste el paraguas, él se había parado para esperarte, y, un poco más cerca, dijiste:
-Te vas a mojar.
Habías llegado a su lado, empezasteis los dos a andar.
-No me importa, me gusta mojarme. 
Sonríes mientras seguíais andando. Silencio. Y entonces, al doblar la esquina, porque sí, cogiste el paraguas para cerrarlo. Te miró y, esbozando un intento se sonrisa, dijo:
-Te vas a mojar.
Te reíste.
-No importa, me gusta mojarme.


Hoy vuelve a llover. Siempre te ha gustado la lluvia. Es como si el agua al mojarte arrastrara las penas, o algo así. Ahora, una gota de cada millón te empapa de un recuerdo que cala poquito a poco. Pero las novecientas noventa y nueve mil novecientas noventa y nueve gotas restantes se lo llevan, se llevan todo lo que estás pensando, todo, lejos, muy lejos. No puedes evitar el recuerdo, pero dejar de querer no significa sufrir amnesia. Y recordar también sirve para aprender, ¿no? 
Y de repente el mundo se da la vuelta y la gente hace cosas que te habrían hecho ilusión antes, pero ya no. Ahora sólo te hacen pensar qué raros son los lunes cuando quieren.

domingo, 16 de octubre de 2011

Valor para volar.

Relájate. Respira. Al pensarlo fríamente, te das cuenta de que el origen de todo podría estar en ti, en lo que te pasa, en lo que sientes a cada segundo. Así que busca ahí una solución. Piensa en lo que tienes y olvídate de lo que no. Olvídate de lo que te impide tenerlo, porque es lo que menos importa. Si llegado este punto vas a dar media vuelta, a rendirte por un par de piedras que encuentres en el camino, si te vas a dejar llevar en esas ocasiones en las que una parte de ti susurra "imposible", si vas a hacer eso, es que eres una maldita cobarde y entonces nunca nada valdrá la pena. Decidiste saltar y ahora puedes elegir entre dejarte caer en picado o volar. Volar alto, volar lejos, volar. Volar y tocar las nubes, volar y bañarte en la luz de sol. Hace falta valor para eso. Prueba a buscar debajo de esos pedruscos que tenías en el camino. Prueba e inténtalo, hazlo por esa voz dentro de ti que grita que "vale la pena".
"Desde aquella noche he sabido que algún día, no importa cuando, llegará nuestro momento. Que en un lugar lejano, las luces de septiembre se encenderían para nosotros y que, esta vez, ya no habría sombras en nuestro camino.
Esta vez sería para siempre".
Las luces de septiembre -  Carlos Ruiz Zafón.

sábado, 15 de octubre de 2011

Días raros, así como hoy, así como ayer.

Estás convencida de que, de un momento a otro, estallarás. Y por un lado crees que mejor así, que llorar un buen rato con tranquilidad puede ponerle solución a todo. Pero, como si se tratase de un primer beso, necesitas un lugar, un momento, un estar a solas. Y un motivo. No se puede llorar sin motivo y ya no sabes si lo tienes o no, si quieres llorar sólo por llorar, si hay algo, si es un día tonto. Tal vez sea un continuo "pros y contras". O simplemente necesidad. Necesidad de pedir un abrazo y que te lo den. Pero no puedes, así que todo deriva en la necesidad de llorar... ¿De verdad? ¿No será porque sí, por nada y por todo a la vez? 
Deberías dejar de pensarlo, a veces, llorar sin razón es lo mejor que puedes hacer.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Miedo

Muy, muy, muy, muy, muy raro. Rarísimo. Ese tipo de miedo que nunca pensaste que podrías llegar a sentir. Es sólo a ratos, pero... a ratos insoportables. No es lo de siempre. Ojala fuera lo de siempre, esto te asusta de verdad. Porque pensabas que eran cosas tuyas, pero por lo visto no. Y si le das un par de vueltas más, vuelves a asustarte. Otra vuelta, y más miedo. El miedo es libre y te está empezando a esclavizar. Fallan un poco las fuerzas y... más miedo, otra vez.

sábado, 8 de octubre de 2011

Maybe

Quizás sólo sea un mal día. Quizás se cure mañana. Quizás es culpa mía, quizás es sólo por ser. Quizás las canciones dicen lo que quiero escuchar sólo porque necesito que me den la razón. Quizás abrazo la almohada tan fuerte sólo porque no tengo nada más que abrazar. Quizás es que los días pasan demasiado despacio, que parece que no avanzan las páginas de los calendarios. Quizás es este otoño tan raro. Quizás es que hace mucho que no llueve. Quizás ha sido una mala noche, o quizás no sea nada y le doy demasiadas vueltas. ¿Pero vueltas a qué? Como no sea al aire... 


Quizás, siempre quizás, porque no estoy segura. 
Que últimamente, lo único que sé es que soy experta en echar de menos. Mucho de menos.

lunes, 3 de octubre de 2011

Paredes de cristal.

Soñar... No es una noche de verano, de esas mágicas, pero es de noche, y toca soñar. Soñar con paredes de cristal que sólo pretenden engañar. Sí, puedes ver, pero nunca llegarás a lo que hay detrás. Acaricias el cristal... cristales de un par de centímetros de grosor, o de cientos de pares de kilómetros, qué más dará, si para el caso es lo mismo. Pero ojalá los kilómetros se rompieran con la misma facilidad que el cristal. Ojalá fueran igual de transparentes. Ojalá existiesen las caricias a distancia, los abrazos a distancia. 
Ojalá pudiera romperlo con tanta facilidad como el despertador rompe los sueños.