miércoles, 27 de junio de 2012

Time goes by.

Casi, casi, ha pasado un año desde que con un poco de locura y otro poco de no saber lo que estaba haciendo, cogí un avión con una maleta para tres semanas. Hace casi un año alguien llamó a la puerta de mi habitación cuando yo me sentía un poco sola, un poco perdida. Y ese alguien, con C de corazón, con C de cielo, con  C de cariño, se quedó, para las tres semanas que seguían. Se quedó, con la R, las dos A y la S que la acompañaron. Que recorrieron juntas las calles de Oxford, riéndose, cuidándose, queriéndose mucho. Prometiéndose no olvidarse. 


Hace casi un año nos contagió la locura danesa de una rubia, la ternura de una chica altísima que andaba sólo con calcetines y las bromas suecas de un "torero" de ojos azules. Hace casi un año del acento sevillano y del acento londinense de dos hermanas mayores. Del piano blanco de un escaparate y del piano que se llevó el miedo escénico. Hace casi un año de pedir billetes de autobús al city center. Hace un año del 'this place about to blow'.

Hace casi un año, y a veces dudo si fue un sueño u ocurrió ayer. Fue hace casi un año. Hace casi un año empecé a ser la persona más feliz del mundo. Hace casi un año.

domingo, 24 de junio de 2012

Ojalá me equivoque.

Ojalá no viera las cosas tan claras, tan fatalmente claras, tan claras como nunca pensé que podrían verse. Ojalá explotase todo de una vez, ojalá explote ya. Ojalá este límite no dé infinito, y ojalá todos vieran las cosas con la misma claridad con que las veo yo.
Ojalá la sal del mar deshiciese las vendas que ciegan los ojos, y ojalá el viento de algún acantilado de las pudiera llevar. Ojalá optases por ser feliz no sólo a ratos.
Ojalá explote de una maldita vez, porque al final acabaré explotando yo.

miércoles, 13 de junio de 2012

Lo que yo quiero.

Lo que yo quiero es que cada mañana me despierte tu "buenos días, princesa", que me abras las botellas de agua porque yo no puedo, que me prepares sorpresas y yo te odie porque me avisas con tres semanas de antelación, dejándome intrigada. Lo que yo quiero es tu tranquilidad, mirarte así como dices que yo te miro, y que me mires así como tú me miras. Lo que yo quiero es la esperanza de tus ojos, el amor de tus manos, las caricias de tus besos. Lo que yo quiero es saber que no puedo vivir sin ti, pero sin tener que demostrarme lo contrario nunca, porque nunca haga falta.
-No puedo vivir sin ti.
-Sí puedes.
-Sí, pero no quiero.

Si tú me dices ven lo dejo todo... pero dime ven - Albert Espinosa.

miércoles, 6 de junio de 2012

Antes de arrancar el último post-it.

Ya huele: huele a mar, a sol, a arena, a cielo azul, calor, cloro, piscina. Huele a Retiro, Feria del Libro, Gran Vía y frapucchino. Vestidos, camisetas de tirantes y pantalones cortos. Sandía. Despertadores apagados, pelis por la noche. Viajes, trenes. Tú, yo. Fotos rayando el sol, fotos de rosas. Rosaleda. Listas de cosas que quieres hacer, de las que cumplirás la mitad, esa mitad que disfrutarás al máximo. Helados de chocolate y abrazos. Horchata y besos. Verano, y ganas infinitas. Tú, y te quiero.

lunes, 4 de junio de 2012

Tranquilidad.

Que viene, y se va, y no parece que quiera volver. Un poco de nervios, un poco de verlo todo negro y una llamada de teléfono. Una llamada que sienta como un abrazo, como un beso. Un poco de confianza en mí misma, de parte de quien confía más en mí que yo. Y de repente todo cambia, los nubarrones se apartan y brilla un poco el Sol, cada vez más, a cada palabra más. No hay negro, hay azul, cielo azul, y verde, ojos verdes. Tranquilidad del color de tus ojos, y con el sonido de tu voz. Tu tranquilidad. Tú.

domingo, 3 de junio de 2012

Les choristes.

Los míos, los de mi corazón. Los de los ensayos de locura, los de las bromas, los chistes, las risas. Los de blanco y negro, los de la carpeta en la mano izquierda. Los de las cenas escandalosas. Los que "viven en costera", los que "aman los mundos sutiles, ingrávidos y gentiles como pompas de jabón". Los que ponen voz al oboe de Gabriel. Mis acordes cotidianos. Los que cantan hasta quedarse sin voz. Los de los conciertos de Navidad, los de los conciertos de fin de curso. Los que quieren que Juan Carlos se lo saque (el diapasón), nos dé un Si y nos ponga a tono. Los que vienen a recoger su imagen, pero son mejores que todas sus imágenes. Los mismos que hacen que quien escribe esto ahora se emocione, igual que se emocionó ayer. Los que llenan de alegría cada jueves, cada miércoles, de dos a tres de la tarde. Esos, los que regalan música, porque "la música es así, fiel y sincera de por vida". A esos, gracias, muchas, muchas gracias. 




Thank you for the music.