viernes, 28 de septiembre de 2012

Bella.

-Ah, me olvidaba decirte que...
-Dilo.
-Que tengo unas ganas de hacerte el amor que no te puedes imaginar. Pero esto no se lo diré a nadie, sobre todo a ti. Deberían torturarme para obligarme a decirlo.
-¿A decir qué?
-Que quiero hacer el amor contigo, no una, sino cientos de veces. Pero a ti no te lo diré nunca, sólo si estuviera loco te diría que haría el amor contigo aquí, delante de tu casa, toda la vida. 

-¡Buenos días, princesa! He soñado toda la noche contigo. Íbamos al cine y tú llevabas ese vestido rosa que me gusta tanto. ¡Sólo pienso en ti, princesa, pienso siempre en ti! Y ahora...
-¡Mamá! Papá me lleva en carretilla, pero lo hace fatal, me hace morir de risa. Vamos los primeros, ¿cuántos puntos tenemos hoy, papá?

Bellísima. Sobre todo contigo, sobre todo abrazada a ti, la vida es bella, realmente bella.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Punto y seguido.

El mundo es grande, y dice demasiado. 
Dice que es imposible, dice cuándo las cosas no valen la pena y cuándo una causa está perdida. Dice que toda frase tiene un punto final y reniega de los puntos y seguido. Dice que las locuras empiezan escribiendo su fracaso.
Supongo, entonces, que estaré loca, y mis locuras conmigo. 
No existe distancia que esté demasiado lejos si tengo un abrazo para ti. Esta historia está plagada de puntos y seguido que cosen cada "antes" con su "después". Hemos dejado los "tús" y los "yos" atrás, en el "antes" enamorado de ese "después" a partir del cual sólo escribimos "nosotros". Y que sea una locura si lo es, porque es la locura más bonita del mundo.
Además, ahora el mundo, de hecho, es nuestro si queremos.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Those crazy little things.

Pequeño. Chiquitito. Y tan lleno de todo.
Es curioso como algo tan pequeñito, tan aparentemente tan insignificante, consigue tantas cosas. Algo chiquitito que hace que lluevan grandes recuerdos, algo chiquitito que enhebra grandes historias, algo chiquitito que pinta grandes sonrisas. Algo pequeño que escribe grandes cuentos de hadas, algo pequeño que canta grandes canciones que hablan de amor, algo pequeño que traza grandes besos aunque sean también pequeños. 
Algo tan pequeño que te dibujó en la cara la más grande de las ilusiones, algo tan pequeño que le dio a tu corazón el impulso para dar el latido más fuerte. Algo tan chiquitito que le dio a tu boca el valor para decir las palabras más grandes. Algo tan aparentemente insignificante que lo significa todo.

martes, 25 de septiembre de 2012

Ti voglio bene.

Tú. 
Tu voz al teléfono entrecortada y mi voz que se quiere entrecortar.
Yo.
Mis ojos azules que echan de menos el verde de los tuyos.
Nosotros. 
Nuestro diecisiete y nuestras rosas y nuestro beso.

¿Sabes? Te quiero. Te quiero mucho. A ti, que me lo das todo con sólo una mirada. De pronto, te digo que te quiero y mi mente pide "¡bésame!". Bésame. Pronto. Y abrázame. Fuerte y dulce. Te necesito. Te quiero. Lo primero por lo segundo. 
Tú. Yo. Nosotros.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Ego sum.

La del veintisiete de diciembre (fun, fun, fun).
La del peluche de Minnie.
La que lloraba en la guardería, la que lloró el primer día de colegio.
La amiga de la de los calcetines blancos.
La que escribía cartas a los cinco años.
La que hizo de una carta rota la raíz del miedo a decir lo que sentía.
La que estaba enamorada de Peter Pan y le invitaba a su cumpleaños en sueños.
La que quería un perro.
La que quería ser veterinaria de los delfines del zoo.
La que aprendió a leer enseguida.
La que devoraba libros sobre animales.
La que creía en las hadas y los cuentos sobre princesas.
La que se creía una princesa con vestido.
La que sentía pánico por Maléfica.
La que voló a París para ver a Dumbo, Aladdín, Mickey y Bella.
La que volvió de París con un dálmata de peluche bajo el brazo.
La que escribía cuentos y soñaba con escribir un libro.
La de la falda de cuadros granate y el jersey verde.
La que se enamoró de la Alhambra.
La de los ojos ¿azules, verdes?
La que quería a distancia.
La que quiso ser periodista y neuróloga.
La de letras por un año.
La que volvió a ciencias queriendo seguir dando latín.
La que canta en un coro y hacía teatro.
La que veía la vida verde manzana.
La que voló a tierras inglesas buscando amigos y encontró al mejor de ellos.
La que raya el Sol.
La que mira embobada las manos de quien esté tocando un piano.
La enamorada del Palacio de Cristal y la Rosaleda del Retiro.
La de las palabras vergonzosas, tímidas y valientes.
La del primer beso en la Rosaleda.
La que adora la lluvia.
La Luna del Sol.
La de los sueños raros.
La que quiere un perro.
La que quiere ser veterinaria de los delfines del zoo.
La niña Disney.
La chica alta que quiere llevar tacones y apasionada por los vestidos.
La del miedo a los pinchazos.
La de los ojos azules del de los ojos verdes.
La que escribe y canta, la del pánico escénico.
La del humor (demasiado) cambiante.
La de las rosas.
La de la M de "miau", "moon", "música", "magia" y "María".
María.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Feuilles d'automne.

El día se despierta soleado, y el viento ya empieza a revolver todas las hojas del suelo. Y tus propias hojas también, como una marea que sube y que baja, meciéndote a su merced, sin cuidado ni un poquito de piedad. Vuelas un poco, apenas rozando el suelo, para que el aire te impulse, subas, llegues a las copas de los árboles y, súbitamente, te estrelles contra el asfalto. Y ya desde el suelo, cuando no hay viento que te levante para volverte a hacer caer, llueve. Llueve. Por fin, llueve. Por fin la lluvia vuelve, por fin el agua cae del cielo, por fin las nubes lloran un poquito para que tú no llores más. "Deja que te moje la lluvia, deja que se lleve tus penas". Es ella, ha vuelto contigo. La lluvia, el olor a otoño, a hierba mojada. Y tú, pequeña hoja de árbol caída al suelo, te empapas de agua, te refrescas y no hay lágrimas. Deja de llover y el sol está escondido, pero está la Luna brillando por él, y él brillando en los ojos de ella.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Lluvia de ideas.

Miedo. Pasado. Cadenas. Lastres. Arrepentimientos. Telones bajados. Luces apagadas.
Si las sonrisas del pasado estuvieran destinadas a ser las lágrimas del futuro, entonces nada valdría la pena y todo estaría abocado a convertirse en un cuchillo que nos vaya a herir. Sabemos que no es así, pero es más fácil creerlo y culpar a ese algo invisible que hace que ocurra.
Miedo. Futuro. Desconocido. Por descubrir. Nuevo. Soledad. Multitud. Demasiadas luces encendidas.
Crecer. Crecer es bueno si sabemos de vez en cuando volvernos un poco niños aunque sea un ratito, pero volvernos un poco niños aunque sea un ratito es fatal si no sabemos cuándo dejar de serlo. Y si nos da miedo mirar hacia adelante. . . Tal vez sólo haya que ser un poco niño otra vez y recuperar el entusiasmo y la curiosidad por las cosas nuevas.
Sueños. Amistad. Despertar. Realidad. Frustración.
Comienzo, ganas, intriga, ilusión. Te despiertas y se evaporan. A veces despertarte en mitad de un sueño supone casi una salvación, y otras veces la decepción ante algo que habías creído real y no lo era.

A veces, no tenemos nada en concreto que decir, pero sí mil ideas formando nubes, y habría que dejarlas llover.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Speeches of silence.

Te quiero. Pero a veces, para decir las cosas más bonitas se nos quedan cortas las palabras, y es cuando tenemos que echar mano de los besos, de las caricias, y de esos ojos que tienes que me vuelven loca, que son como mi aire, porque los necesito. Como a ti, que te necesito para respirar, y te necesito para ser feliz.
I need you, cause I love you.


martes, 18 de septiembre de 2012

Nightmare.

¿Qué? No, no puede ser. Miedo, y angustia, y pánico. "Por favor, no, por favor, hazlo por mí". Más miedo, alguna lágrima y correr. Correr, correr más; rápido, sin pensar, y llorando. Y más tarde, la voz de un hada madrina suena en tu cabeza y te dice "no lo dejes nunca". Nunca. Y todo pánico, todo miedo, se transforma en la angustia de no llegar a tiempo, de bajar unas escaleras que nunca terminan, de una espiral eterna que te retiene y te aleja del abrazo que necesitas como el aire. 
Y apenas a dos pasos de ese aire despiertas, con esa inconsciencia que no te deja distinguir una pesadilla de la vida real. Tranquila, respira, todo es mentira. Todo. Salvo ese abrazo tan necesitado. Ya pasó. Tranquila. Sólo hacen falta las palabras adecuadas, que actúan como abrazo igual. Y esas palabras siempre llegan. Siempre, porque nunca dejarás que se vayan, porque no podrías vivir sin ellas.

sábado, 15 de septiembre de 2012

El brillo de tus besos.

-Es increíble: lo mucho que nos queremos, lo bonito que es todo, lo bien que estamos, la de cosas que me haces sentir incluso a pesar de la distancia... -dices.
Te beso, y respondo:
-¿De qué distancia hablas?
Y sonríes.

Cómo me gustan esos momentos. En los que no hay nada, absolutamente nada, entre nosotros. En los que sé que un leve roce entre mis labios y los tuyos basta para que el tiempo lejos de ti se haga menos, para que estés a mi lado sin estar. Y ya lo estás siempre. Me gustan cuando te brillan los ojos, como las estrellas más bonitas del cielo, cuando te brillan verde esperanza. Cuando te brillan "te quiero", o cuando te brillaron "no me olvides". 
Así, tus labios y tus ojos son esas perfectas tijeras que recortan a besos y brillos ese trozo de tierra a pesar del cual, tú siempre estás aquí y yo siempre estoy allí.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Brave words.

Palabras, que se escurren entre los dedos como el agua, que vuelan por el viento como hojas de árbol, que acarician la piel como los rayos del sol. Palabras como espejos del alma, del corazón, de la mirada. 
Palabras vergonzosas que se esconden detrás de un roce de manos, como una caricia entre dos pétalos de rosa; palabras tímidas ocultas tras el brillo de unos ojos, como una estrella que brilla entre mil; palabras valientes que saltan de unos labios buscando el beso del aire. Palabras que por fin vuelan del corazón de quien ama a los oídos del amado, transparentes como el cristal, temblantes como la superficie de un lago. Palabras que no saben si volverían a tener el valor de volar, palabras que parecía que nunca lo harían. 
Pudieron ser palabras vergonzosas, pudieron ser palabras tímidas,  pero nunca llegaron a cobardes. Porque sobre todo, fueron palabras valientes.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Gracias, y lo siento.

No sé cómo lo haces, y te prometo que a cada segundo le doy gracias al cielo porque lo hagas, porque tengas esa paciencia inquebrantable. Gracias, y lo siento, porque sólo por lo mucho que te quiero y lo mucho que me quieres eres el receptor directo de todo lo que me pase, bueno o malo, tengas la culpa o no, y nunca la tienes. Gracias, y lo siento, porque no es justo y lo sé. Te quiero, muchísimo, y sé que cuando leas lo que escribo me vas a responder un "pero si no pasa nada, boba". Porque eres un cielo, un sol, mi Sol y porque cada día contigo es como un ramo de diecisiete rosas.
Una vez más: gracias, lo siento, y, sobre todo, te quiero.

martes, 11 de septiembre de 2012

Vamos a por el catorce.

Tú y yo, que ya nos hemos enfrentado a brujas, cazadores, momias, esqueletos, inundaciones imaginarias, historias, cuentos, amores y desamores, risas, lágrimas, deberes, pinturas de colores, muñecas, locuras, tonterías, pérdidas, encuentros, montañas de apuntes, fiestas, tacones, canciones. . . 
Tú y yo, con nuestro "13", nuestro veintisiete de diciembre, nuestras cosas, nuestra vida. Tú y yo, siempre las dos, siempre juntas, durante trece años. 

Ahora nos toca cambiar, empezar el año número catorce de una manera distinta, menos juntas, tal vez, más en el aire. Pero mis alas tienen de tus plumas, y algunas de mis plumas están en tus alas. Así vamos a volar este año, y los que vengan: gracias a lo que nos hemos dado, y gracias a lo que nos queda por darnos. 
TW.

¿Sabes?


¿Sabes? Te quiero. 
Como cada pájaro a esa ráfaga de aire que le ayuda a volar hacia adelante.
Te quiero y quiero tus ráfagas de aire para seguir volando hacia adelante, de manera que ninguna tormenta me lleve siquiera a mirar atrás. Es más, quiero dejar de ser pájaro y ser aire también para surcar el azul del cielo sin tener que posarme de nuevo en el suelo. Te quiero y quiero el verde de tus ojos, las caricias de tus labios y los besos de tus manos. Te quiero y quiero perderme en tu mirada y encontrarme en tu boca, en tus abrazos.
¿Sabes? Te quiero.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Trece veces "presente", diecisiete veces "futuro".

Luces, colores, cielo, estrellas, pólvora. "¿Ves los fuegos artificiales? Pues eso pasa en mi interior cuando me besas". Más abrazos. 
Lágrimas, temblores, frío, nervios; y abrazos, besos, "te quieros", amor. Tu tranquilidad, como siempre. Tú, que me envuelves; tus caricias, que me elevan al cielo; tu voz, que me calma; tus ojos, que me dan el aire con el que respirar. Tú, tú, mi vida. Nuestros trece presentes y diecisiete futuros. 
Te quiero.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Aquí, conmigo.

Es increíble, eres increíble. Incluso cuando ni yo puedo conmigo, cuando todo da vueltas y nada está en su sitio, cuando sé que voy a empezar a delirar, incluso cuando yo me abandonaría, tú estás aquí. Abrazándome por la espalda al irme a dormir, cuidándome toda la noche de cualquier mal sueño, espantando cualquier miedo. Estás aquí, con tantos kilómetros de por medio, estás aquí, y quien no quiera entenderlo que no lo haga, porque tú estás conmigo, aquí, en cualquier parte, siempre. Eres tú el que me levanta, o el que me sirve de apoyo para no caer. Eres las estrellas que se ven incluso cuando el cielo está nublado; eres el cielo mismo. Eres el Sol, mi Sol, siempre brillando allá donde esté.  Eres esos ojos verdes que con tranquilidad, paciencia y cariño me quieren, me cuidan, me besan y abrazan. Siempre. Siempre, aquí, conmigo.