lunes, 29 de octubre de 2012

El verde esperanza del azul del cielo.

¿Has visto el cielo? ¿Las nubes? Es gris. Otoño gris de nubes grises y días un poco grises también. Pero fíjate mejor. ¿Qué pasa con esos trocitos de cielo azul? Tal vez sean pequeños, pero son del azul más brillante. Como zafiros que se salvan del polvo gris. Qué mas dará lo grandes o pequeños que sean tus trocitos azules, si son azules, si brillan azul cielo. Si brillan como tu sonrisa, la sonrisa que me vuelve loca. Si brillan frías como mañanas de diciembre, como el cielo de mis pupilas y la esperanza de las tuyas.

jueves, 25 de octubre de 2012

Piano.

Ese, no otro. Que suene a la madera de la que está hecho, a la tarima que lo sostiene, a las voces que inundan ese aire cada mañana, cada mediodía, cada noche.  No suena a piano blanco, a notas limpias y puras. Suena a una tarde de pasar por allí. Suena a ti. Suena a canciones que, sin querer, le recuerdan al corazón lo que sentía en ese momento. Sonaba a querer, a querer poder, a no saber si querer y a no saber si querer poder. Suena a mí ese mismo día. Suena a risas que hace demasiado que no se escuchan. Suena, por un lado, a nostalgia, a querer que amanezca nublado sin saber si luego brillará el sol o no, a ratos de césped, a cinco. Suena, por otro lado, a un corazón encogido, a un cruce de caminos todos difíciles, a ojos que pretenden no decir nada y sin querer lo dicen todo distraídos en buscar la canción de otro camino. Por último, suena a "sé feliz". Suena como si dijese "pude ser el principio, pero la historia la compones tú y el final puede no llegar si tú no quieres que llegue". Suena a piano. Suena a ese piano. Y, si de mí y de ti depende, no va a dejar de sonar...

miércoles, 24 de octubre de 2012

I need to hold your hand.

Suaves, cariñosas, dulces, tuyas. Tus manos. Viajeras en mi piel, presas de las mías. Arrancando notas a un viejo piano envuelto en aire inglés, apunto de arrancarme lágrimas, arrancándome el pánico escénico y arrancándome una canción. Arrancándome sentimientos, desgarrando el aire con caricias. Tus manos, enlazadas con las mías. Y que nunca, nunca se suelten, por favor. Y que nunca, nunca lo harán.

lunes, 22 de octubre de 2012

Me gusta. No me gusta.

No me gusta el hielo en las aceras, el tiempo inestable y el viento demasiado fuerte. No me gustan las agujas, los alfileres y las espinas que pinchan. No me gustan las arañas, las avispas y las abejas. No me gustan las mentiras, los ojos que lloran y la desesperación. No me gusta no entender nada, darle vueltas a folios en blanco y querer ver más detrás de cristales transparentes. No me gustan las noches sin Luna, los días de Sol que quema y los días sin ti. No me gustan las lágrimas de tristeza, los "adiós" sin futuros "holas" y los olvidos. No me gustan los arrepentimientos, los pasados convertidos en lastres y las sonrisas que se convierten en llanto. No me gusta que me digan qué tengo que hacer, cómo lo tengo que hacer y cómo tengo que estar. No me gusta que una canción se quede a medias.
Me gustan los cielos azules, las nubes blancas que parecen algodón de azúcar y las noches de tormenta. Me gustan los sitios donde se ven muchas estrellas, la Luna llena y el Sol de primavera. Me gustan los peluches, los bebés, los perros y los perros bebés. Me gustan los bostezos, los abrazos, las caricias y las sonrisas. Me gustan los besos en los labios, en el cuello y en las manos. Me gusta el olor a cloro de piscina, a agua de mar y a aftersun. Me gusta mirar las manos de quien toca el piano, los besos de los enamorados por la calle y los ojos de quien se ríe. Me gusta el color rosa, el azul y el verde de tus ojos. Me gusta el cine, la música, el teatro y leer. Me gusta actuar, cantar y escribir. Me gustan las películas de Disney, rebuscar en cajas de cartas viejas y releer viejos diaros. Me gusta acurrucarme bajo el edredón, con la manta en el sofá o contigo. Me gustan los músicos en los pasillos del Metro, que el iPod en aleatorio ponga la canción que necesito escuchar y que sus letras sean yo con melodía. Me gustan las rosas de todos los colores, los vestidos de princesa, lo zapatos de tacón pero no de cristal. Me gusta viajar, fotografiar y que me fotografíen. Me gustan los diez segundos previos a un beso,  un reencuentro y empezar a cantar. Me gusta poner voz de niña pequeña, temblar de nervios y mojarme cuando llueve. Me gustan los fuegos artificiales, las montañas rusas y los trajes de la gimnasia rítmica. Me gustas tú.

Dos puntos, cierro paréntesis.

Incluso cuando los días caen por si solos, cuando la alegría hay que recomponerla a cachos como un puzzle roto. Cuando llueve pero la fuente inagotable de sonrisas está un poco seca. Incluso ahí, estás tú.
Tú, haciendo que la distancia no se mida en kilómetros, si no en los milímetros que separan tus labios de los míos antes de un beso. Tú, consiguiendo que la palabra "cercanía" no se traduzca de manera literal. Tú, encajando uno a uno los trocitos de una sonrisa. De mi sonrisa.

"Dibujé tu sonrisa junto a la mía, me dormí con tu abrigo en el sofá" 20 de enero, La oreja de Van Gogh.

lunes, 15 de octubre de 2012

We say "hello" cause we said "good bye".

Qué mal suena. "Despedida". Suena a adiós, a no verse, a echar de menos. Sin embargo, entre tus besos, tus miradas, tus abrazos y tus brazos las despedidas tienen otra melodía, que las hace sonar diferentes. Suena a notas delicadas, a hasta pronto, a que pase el tiempo que pase, habrá un reencuentro. Habrá un día en el que volvamos a perdernos en nuestros ojos y encontrarnos en nuestros besos. Habrá un día en el que volvamos a estar en nuestro sitio favorito del mundo, allá dónde estemos, envueltos en un abrazo. Habrá un día en el que esa otra melodía cobre sentido, y convierta los "good bye" en delicados "au revoir". 
Recuérdalo, las despedidas son parte imprescindible de los reencuentros, son parte imprescindible de la magia que envuelve cualquier estación de tren o autobús. Tú y yo no tenemos despedidas sin reencuentros, tú y yo tenemos melodías y magia.

domingo, 14 de octubre de 2012

"Lover" en inglés y danés.

Historias que se escriben con la tinta de los labios en el papiro de la piel. Verde y azul. Y bocas que soplan a la vez, el mismo deseo, sin decírselo. Promesas que reemplazan promesas que hablaban de miedo y ahora hablan de felicidad. Felicidad reflejada en una tercera arruga en las comisuras de unos labios que sonríen. Felicidad reflejada en el brillo de unos ojos verdes al reír. Rozando el azul del cielo y el blanco de las nubes con los dedos. Más promesas. Promesas de no rozar sólo las nubes, no sólo el Sol. Promesas de nieve de fuego. De "¿de qué me sirve que sea otra persona a la que vea todos los días, si no eres tú?". Promesas de sueños, luz, unión.

martes, 9 de octubre de 2012

Little roller coaster.

Rápida, veloz. Tu sonrisa aparece y desaparece como un rayo, y llueven tus ojos. Pero llora bajito, sin hacer ruido, por favor, que nadie te oiga. Sube y baja, ríete de vez en cuando, gira una y otra vez, como una montaña rusa dentro de ti, que hace contigo lo que quiere. Y sin frenos. Socorro. Pero nunca te chocas, no te estrellas contra el suelo, no te hundes nunca. Sólo zozobras un poquito pero continuamente en lágrimas silenciosas. Y pides que, por favor, alguien lo pare. Que lo pare y nunca más se vuelva a poner en marcha.

martes, 2 de octubre de 2012

Sweet fire.

Las caricias de los labios, los besos de la piel.
Tú y yo, y la seguridad de la felicidad más brillante. Tú y yo, y nadie más y nada más. Tú y yo solos, en el universo entero. Tú y yo, con las estrellas entre nuestros dedos. Tú y yo, como el fuego más dulce.
Las sonrisas de nuestros ojos. Los "te quiero" de nuestra mirada.