lunes, 23 de diciembre de 2013

Diciembre.

El frío del invierno, el calor de tus abrazos, el tumulto de gente, tu boca y mi boca a solas. Despedirnos en una calle vacía, diciéndonos adiós abrazados sin intención de soltarnos. "Cuando el semáforo se ponga en verde". Verde, rojo, verde, rojo... y seguimos abrazados.
No me quiero ir.
No quiero que te vayas.
Y el tiempo pasa...
Y volvemos a envolvernos en rosas, a recordar y a temblar de nervios. A besarnos despacio, como aquel día. El día que empezaron todas las cosas bonitas. El reloj no perdona y corre. 
Calle abajo, muerta de frío, me voy. Y calle arriba, muerto de frío, te vas.

martes, 17 de diciembre de 2013

Somos mucho más que DOS.

Hace dos años...

...no sé de qué color estaba el cielo. Sólo sé que nunca el trayecto en tren se me había hecho tan largo. Tenía ganas de verte, las mismas que tengo ahora, pero distintas. Sé que te vi a lo lejos y corrí, y cuando llegué a ti te abracé, fuerte, perdiéndome en tu abrigo y tus brazos.
En el sitio perfecto.

Tu mano y mi mano se encontraban en el bolsillo de un abrigo, o debajo de un mantel, y tus labios y los míos se encontraron  por primera vez rodeados de rosas. Qué nervios, qué raro...

Y qué felicidad.

Empezamos a escribir la historia más bonita que jamás nadie ha escrito, vivido, leído. Te convertiste en esa persona capaz de convertir lágrimas de tristeza en lágrimas de felicidad en cuestión de segundos.

Te convertiste en "mi amor, mi cómplice y todo...

...Y en la calle, codo a codo, somos mucho más que dos". 

Te adoro, mi vida.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Por un cerrar de tus ojos.

Hacía frío, pero yo no lo notaba. 

No podía apenas moverme, pero eran los nervios los que me clavaban al suelo. Eran tus brazos los que hacían que no quisiera moverme, los que hacían que deseara que jamás me moviera.

Estábamos los dos, allí, de pie, parados. 

Helados, uno frente al otro, muy cerca el uno del otro. Te acercaste despacio a mí... Mi cerebro reaccionaba despacio, le costaba asimilar todo aquello. 

Y entonces tú cerraste los ojos.

Cerraste los ojos, los cerré, y entonces... Un primer beso. Y así, cerrando los ojos, nos abrimos todas las puertas del universo.

martes, 26 de noviembre de 2013

Ángeles de la guarda.

Todos tenemos malos momentos, ¿no? De esos en que estamos un poco perdidos, que no sabemos hacia dónde vamos o por qué. De esos en que nos falta un poco de luz, no exactamente para que sepamos hacia dónde caminamos, sino simplemente para que tengamos ganas de caminar. A veces esas luces tardan en encenderse, a veces no se ven. Y luego siempre llegan, encendiéndolo todo alrededor, y te preguntas cómo has podido vivir sin ellas. Descubres que la vida es más bonita aún si esas luces brillan, y sabes que quieres que brillen siempre, que se queden, porque se han convertido en un par de ángeles de la guarda que ponen luz al camino que fue de lo más oscuro.
Gracias.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Cuando tú no estás echo de menos los abrazos.

Tu voz, tu presencia y tus ojos, lo llenan absolutamente todo, no dejan espacio para nada más, mucho menos para cosas malas. Iluminas los rincones más oscuros aunque sea a media luz, porque así nos basta. Pero cuando no estás...
Cuando tú no estás el mundo se cierra un poco y se hace más pequeño, aunque lo suficiente para que estés lejos. Cuando tú no estás, no quiero la media luz porque no tiene ningún sentido sin ti. Pero lo peor de cuando tú no estás es que echo de menos los abrazos. Los tuyos y todos, los de verdad. Los abrazos que duran lo suficiente como para darte cuenta de lo bonito que es. Los abrazos en los que los corazones se escuchan y casi se tocan. Los abrazos en los que me quedaría a vivir, en los que me perdería  y me daría igual que nadie me encontrara, porque estaría justo donde quiero estar.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Diez.

Hace diez años, una niña de nueve cenaba viendo una película cuando sonó el teléfono. Al otro lado, una voz entrecortada apenas dijo una veintena de palabras. Pero la niña de nueve años se olvidó de cenar, y se olvidó para siempre de la película que estaba viendo, desterrándola al fondo de un cajón. La niña de nueve años sólo se acordaba de llorar.
El tiempo desde entonces ha volado, pero cada seis de noviembre, la que entonces era una niña vuelve a empequeñecer, la almohada de moja otra vez, y todo parece demasiado grande.
Parece grande tu recuerdo, aunque apenas esté casi reducido a cenizas, consumido por el tiempo como el tabaco se consumía en tus labios. Parece grande todo lo que te echo de menos, aunque este "grande" se quede pequeño comparado con la realidad. Parecen grandes los segundos, el tiempo, el siempre y el nunca, aunque hayan pasado diez años sin ti y me sienta exactamente igual. Parecen grandes mis ganas de llorar, y créeme que lo son, aunque todavía pueda contenerlas.
Seguirán pasando los años, y cada seis de noviembre será un mazazo más, la desesperación de apenas recordarte y de querer recordarlo todo. 
Te quiero muchísimo, de aquí a que pasen cien años.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Detalles.

El mundo está lleno de detalles. 

Los colores en las nubes, la diferencia entre el color granate y el burdeos, las espinas de las rosas, un dedo cortado por el filo de una hoja de papel. Un buenos días, la manera que tienen los rayos del Sol que cegarte, la manera de entrecerrar los ojos cuando el Sol te ciega.

Las cosas grandes son sólo muchos detalles todos de golpe...

La primera palabra en una página en blanco, un atardecer bonito desde el tren, un silencio de apenas dos segundos. Una dedicatoria de hace años, cartas guardadas en una caja de cartón con flores, la camiseta escondida en el fondo del armario.

...Como las canciones bonitas que parten de un par de acordes...

Un "me he acordado de ti", un "te echo de menos", y una respuesta. "Te necesito", "te quiero", "quiero verte". Un tren de ida, su billete de vuelta, un abrazo de vez en cuando. Una piruleta de corazón, la pulsera del puestecito de la playa, la arena que se aferra como desesperada a la piel. La misma desesperación con la que, quien se da cuenta de que se queda atrás, mira cómo el resto del mundo gira más rápido. 

...Como un poema sin versos no es poema...

Hay lágrimas que se secan tan rápido que nadie sabe nunca que estuvieron ahí. Qué gran detalle. Una sorpresa, la tercera arruga en la comisura de mis labios, la primera vez que tu mano buscó la mía. Un sillón verde en un rincón ya vacío, la letra de una canción que te hace llorar, un recuerdo bonito. Un detalle que nadie te ha pedido, el detalle más bonito del mundo.

...Como yo sin ti ya no sería yo.


martes, 22 de octubre de 2013

Ahora, que (casi) te tengo en frente.

Te miro, a ti, tu pelo, tus labios, tu camiseta de rayas. Esa camiseta de rayas que no se me olvida, que hizo de guía para que no me torciera al escribir en el aire las palabras que más me han costado nunca. Te miro, miro tu tinta negra, que habla de puntos de apoyo, que dice que me quiere desde la cara de atrás de un billete de metro de París. Te miro en una entrada de cine, en billetes de tren, en postales.
Te miro y casi te veo a mi lado, pisando la tabla del parquet que cruje. Te miro y te veo riéndote. Te miro y veo tu risa, veo como te brillan los ojos. Te miro y quiero volar, que vuele el mundo a nuestro alrededor. Que vuele mi boca a la tuya, tus manos a mis manos. Te miro y te veo; nos veo, volando.

domingo, 13 de octubre de 2013

El breve instante en que todo desaparece, menos tú.

No voy a decir que sea fácil, porque tú, el resto del mundo y yo sabemos que no. Que es de todo menos fácil, que a veces se hace tan cuesta arriba que dan ganas de tirar la toalla y rodar hacia abajo, olvidando que en la cima de todo estás tú. Las esperas son difíciles y largas, pero tú me has enseñado que valen la pena.
Lo que más echo de menos es, a veces, mirarte a los ojos, con mis manos rozando tus mejillas. Acariciarte despacito, besarte la frente, y después los labios. Abrazarte. Es justo ahí, en ese momento, en ese lugar que es nuestro abrazo, cuando el resto del mundo desaparece y nos deja a solas. Sin milímetros que nos separen, con caricias que se dan solas, y todos los besos que nos tenemos guardados...
A veces pienso en ello y me devora la impaciencia, las ganas de ti. Las ganas de un abrazo en silencio que dure minutos eternos.

martes, 24 de septiembre de 2013

Azul oscuro, casi negro, pero nunca negro.

El tiempo pasa y pasa la vida. Las páginas de los diarios se manchan de trazos de tinta, de borrones que dejaron las lágrimas al estrellarse contra el alma, de sonrisas que pinté cuando decidí que podía permitírmelas. 
Pasé del calor que ofrecía el nido que siempre nos había cobijado y el plumón que todavía me cubría, a las ventiscas que me llevan  y me traen, arrancando las plumas blancas y suaves para dejarme con un plumaje nuevo, de chica mayor. Una chica mayor que ni sabe, ni quiere saber, dónde se ha metido.
Aún así, aleteé porque no me quedaba otra; era eso o el abismo. No miraba hacia arriba, para ver cuánto podía subir; ni hacia adelante, para ver cuánto podía avanzar. Ni siquiera miraba hacia abajo para comprobar cuánto podía caer. Miraba hacia atrás.
Y, como cualquiera que no mira por dónde anda -vuela-, tropecé. Una y mil veces. Caí, dándome cuenta sólo cuando me vi sola, porque el resto del mundo volaba por encima de mí. Y todo se volvió negro, porque tanta sombra me tapó el sol.
Pero poco a poco, fueron apareciendo luces entre tanta negrura, tanta lluvia corriendo por mis mejillas y tanta nada alrededor. Cada noche, se encendía una velita en mi habitación, y su luz se ataba a mi muñeca izquierda con un lazo azul y una cadena plateada. En realidad, no estaba tan sola, nunca lo había estado. A partir de ahí, el negro dejó de ser tan oscuro, y dejó de escocer en los ojos. Ya no era negro. Tal vez gris, tal vez azul oscuro, pero negro no. Se me encendían velas, luces y (¿por qué no?) estrellas alrededor. 
Tal vez aquel momento ya fuera tarde para retomar el vuelo que desde el principio tendría que haber llevado. Casi, casi, podía tocar el suelo con los pies, y eso me hizo llorar. Sólo después de todo esto, he mirado primero al suelo, y después hacia el cielo. Y he decidido coger impulso. 
Y ahora, sí que sí, me prometo a mí misma aprender a volar.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Needles in the heart.

Ya se me ha olvidado cómo pasa el tiempo, no sé medir días ni horas. Sé que tu ausencia es una eternidad, y que cuando estás, le das alas a mi tiempo. Sé que no hay segundo más largo que el que tardan tu boca y la mía en acariciarse después de mucho tiempo. Sé que mi impaciencia se ha convertido en un cartel de letras rojas que indica el número de una dársena, en unas escaleras mecánicas vacías, en gente saliendo de un autobús. Sé que a tu lado, los relojes vuelan en tus besos y tus abrazos. Sus agujas se aceleran, igual que mi corazón, sólo con el verde de tu mirada. Y te vas y todo se para. Mi corazón, un segundo; las agujas del reloj, hasta que vuelves

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Tú, aquí, ahora.

Quiero un "tú, aquí, ahora", así, por las buenas. Que llenes este espacio de aire de tu voz, que me dejes acariciar tu sonrisa, que aparezcas detrás de las esquinas. Quiero cruzarme contigo, de casualidad, que me dé un vuelco el corazón, sonreír a tu sonrisa. Besar cada caricia y acariciar cada beso. Quiero cogerte fuerte de la mano, muy fuerte, mientras te miro caminar a mi lado. Ir a ningún lugar en concreto, pero acabar rodeados de rosas o de palacios transparentes, como el cristal, como las palabras que una tarde volaron justo a su lado. Quiero un , aquí, ahora. Y ya.

lunes, 2 de septiembre de 2013

I love you.

Te quiero. Quiero tu voz y el silencio de tu respiración, quiero la luz de tus ojos y te quiero a media luz. Te quiero, y quiero el roce de tus manos y te quiero aunque estés lejos, porque aún así siempre estás. 
Te quiero y espero tus brazos. Te quiero y quiero tus labios, y cuando un beso quiere saltar de mi boca yo lo recojo, con cuidado para que no se pierda, y te lo guardo. Te quiero, mucho, mucho, muchísimo. Ahora y siempre, más hoy que ayer, menos hoy que mañana. Te quiero aquí y en cualquier lugar. Te quiero, a ti, y sólo eso.

sábado, 24 de agosto de 2013

Remember.

De pronto, apareces en mi cabeza y te imagino en recuerdos. Te recuerdo besándome y tiemblo un poco de emoción. Te recuerdo una mañana de diciembre, temblando de nervios, recortando centímetros, y recuerdo tu boca con la mía por primera vez. Te recuerdo vaciándome las calles de Madrid, te recuerdo subiendo conmigo al cielo en escaleras mecánicas. Te recuerdo con tu mano abrazando la mía debajo de un mantel. 
Te recuerdo corriendo a abrazarme, y es como si me abrazaras de verdad. Te recuerdo en caricias, despacio y suave; te recuerdo y te leo impreso en mi piel. Te recuerdo pintado en suspiros y en mis manos.
Te recuerdo perfecto, con la esperanza pintada siempre en los ojos. Te recuerdo con cuidado, con besos, te recuerdo entero, a mi lado. 
Te recuerdo y te quiero, otra vez.

viernes, 23 de agosto de 2013

Magia en carcajadas.

Ese temblar ligero, esa sonrisa y esos ojos que se cierran un poquito, chispeantes. Una respiración que cambia, un soplo de aire que emborrona todo lo demás, y te hace más claro a ti. El aire de tu risa me da de lleno en el alma, y lo revuelve todo. Me despierta el corazón, que no puede dejar de mirarte, y mirarte y enamorarse. 
Me encanta perder la noción del tiempo mientras me pierdo en tu risa y se pierde todo lo que haya alrededor. Y sólo quedas tú, riéndote. Y yo te quiero aún más, si cabe.


jueves, 22 de agosto de 2013

Trazos de tinta negra.

Por una vez, está bien dejar de mirar la misma historia con los mismos ojos, y dejarse llevar por trazos de tinta negra que fueron dejando surcos sobre el papel, tiñéndolo de amor, interrogaciones y sentimientos.
Me gusta esa tinta negra, aunque no se guste a sí misma, aunque no siempre lo que cuente sea lo que en cada momento yo quisiera que hubiera contado. 
Me gusta esa tinta negra, porque con el tiempo transformó pañuelos ajados en sábanas blancas, porque primero deseó que la gélida nieve se derritiera en la lava de un volcán y después la derritió entre sus propios dedos. 
Me gusta esa tinta negra, porque cree en cuentos de hadas, porque habla más de pros que de contras, porque transforma despedidas en regalos de Navidad y sorpresas de esas que regalan sonrisas que duran para siempre.
Me gusta esa tinta negra, porque es tu tinta negra. Y me gusta la historia que cuentan porque es tu historia en nuestra historia.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Bailar en círculos perfectos.

Las tardes de verano que anuncian tormentas tienen algo... algo más. Anuncian también algo de inspiración, de esa que luego espira ella sola palabras que se hilan para desvelar pedazos de alma. Anuncian recuerdos... Te anuncian en mi mente, y te pienso en escrito, otra vez.
Pienso en ti como la melodía más perfecta jamás cantada. Pienso en ti, y en los dos, bailando al compás de tu cuerpo y mi cuerpo acompasados. En una tarima distinta, más bonita y nuestra. Pienso en ti, y pienso en mí pintando con el compás de mis dedos, al compás de tu respiración entrecortada, círculos perfectos en tu espalda. Pienso en tus besos, al compás de nuestro más perfecto baile. Pienso en tus manos, acariciando el piano de mi piel, al compás de nuestra canción.
Un placer bailar contigo. Siempre al compás, siempre acompasados.

sábado, 3 de agosto de 2013

Best place.

Ni donde el cielo es más azul, ni donde las estrellas brillan más, ni donde la Luna se ve más grande, ni donde la nieve cae con delicadeza. Ni en el mar más transparente, ni en la montaña más alta, ni en la arena más blanca. 
La felicidad, el sentimiento total de plenitud y alegría, el que roba sonrisas y brillos en los ojos, el que roba besos entre carcajadas y roces, sólo puedo encontrarlo en ti. En un abrazo tuyo, de esos que sabes que me encantan. Con mucho tú y mucho yo, y sin nada de por medio. Un abrazo de caricias, mi cabeza en tu hombro, tus manos en mi espalda.
Allí, y sólo allí, se encuentra el mejor lugar del mundo.

viernes, 2 de agosto de 2013

Me muero de ganas de ti.

Tengo tantas, tantas ganas. Ganas de tenerte entre mis brazos, y de que me tengas entre los tuyos. Ganas de perderme en tus ojos y encontrarme en tus labios. Ganas de nadar entre tu piel y nada más, de que tus manos naden en mi piel y nada más. 
Me pueden las ganas de ti, de los dos a media luz, porque basta la luz de tu mirada. Ganas de abandonarme a tus caricias, de temblar de emoción. Ganas de esconderme detrás de tu espalda mientras escribo tu inicial y mi inicial y un "siempre" en tu piel. Ganas de besar cada uno de tus lunares, como si naciera una estrella.
Soy un amasijo de ganas... Ganas de enredarme en ti, en tu pelo, en tu cuerpo, en tu voz, en el verde de tus ojos. 
Y nada más. Porque estamos sólo tú y yo, solos, y eso ya lo es todo.

miércoles, 31 de julio de 2013

Don't you remember?

¿Te acuerdas de cuando yo ya te quería y tú no lo sabías? ¿De cuando yo ya te quería y no lo sabía? ¿De cuando, de vez en cuando, se me partía un poquito el corazón y tú no lo sabías, ni yo lo sabía? ¿De cuando empecé a saberlo y todo se rompió un poco más, porque tú no lo sabías?
¿Te acuerdas de cuando terminé de romperlo todo, para reconstruirlo poquito a poco y bien? ¿De cuando decidí que fuera lo que tuviera que ser? ¿De cuando te di la posibilidad de reconstruir conmigo? 
¿Te acuerdas de cuando empezaste a reconstruir? ¿De cuando le pusiste cada pétalo a su rosa? ¿De cuando empezaste a hacer de cualquier cosa pequeña lo más bonito? 
Por cada instante, cada antes y después, cada punto y seguido, gracias. Por romper, reconstruir, y seguir construyendo...

lunes, 29 de julio de 2013

"El regalo más grande".

De vez en cuando lo piensas, recuerdas, sonríes, casi lloras, te emocionas, y aún apenas te lo crees. Y es que la vida te ha dado el regalo más bonito, más grande, y lo ha puesto en tus brazos, en tus manos, en tus labios. Lo miras a los ojos, te empapas de toda esa esperanza brillante, y sabes que ese regalo que no te esperabas, que apareció de repente, es fuerte, y por eso mismo, tienes que cuidarlo como si fuera de cristal. Pero qué bonito, reluciente y perfecto que es este corazón de cristal, qué música más perfecta suena cada vez que late, cada vez que nace un beso, una caricia o un abrazo. 
Qué bonito es regalarle a alguien tu corazón de cristal. Qué regalo más grande es que te regalen el suyo a cambio.

sábado, 13 de julio de 2013

Un minuto, y un poco más.

Lo más bonito de la vida son las sorpresas. Los regalos como caídos del cielo, los detalles adornados con un lazo azul y una carta escrita a tinta negra. Un minuto, como una estrella fugaz, y toda la felicidad contenida en un instante. Besos inesperados, sonrisas. Tú en el andén, un tren que se va. Un momento en el que no caben todas las palabras que tenemos para decirnos, todos los besos que tenemos para darnos, todas las caricias que nos tenemos guardadas. Un rayito de Sol, un poquito de ti demostrándome que cada día te quiero más y que cada día eres más increíble, un poquito más de amor. 
Un poquito más de todo, en uno de los minutos más bonitos del mundo.

sábado, 29 de junio de 2013

29 del 6 del 2011.

A veces, atreverse a recordar un poquito significa abandonarse a la nostalgia... Y hoy me recuerda a tantas cosas... Es como un álbum de fotos vivas, que ríen, hablan y cuentan una historia ya contada, ya vivida.
...Primera página...
La primera página del álbum de fotos del veintinueve de junio es una chica sola en una habitación vacía. Un "toc, toc" en la puerta, un "¿puedo pasar?". Un adelanto de todo lo que vendría después. Como una brujita que desencadenase mucha, mucha magia.
...Siguiente página...
Tú. Que te presentas, y no te entiendo. Y pido que me repitas tu nombre, tres veces. Cómo imaginar que ese nombre volaría en mi cabeza mil y una veces... trece veces diecisiete. Tú, mi mejor amigo, el mejor de todos... Y luego, más tarde, mi amor, mi cómplice y todo.
...Una página más...
"Haced grupos de siete"... Nosotros éramos tres, vosotros cuatro... Todos nos sabemos el resto del cuento. Éramos los cinco a las cinco. Pero qué fácil fue que se desgajase, qué poco costó. Como si apenas hubiésemos puesto resistencia. Como un Twix, que se acaba demasiado rápido.

Y dos años después, el álbum de fotos vuelve a estar abierto. Son tantas cosas, buenas y no tan buenas... Páginas de un álbum de fotos que vale la pena conservar. Aunque algunos hayan pretendido borrarse de esas fotos, aunque hayan pretendido borrarlas de su propio álbum. 
Hoy hace dos años que nos conocimos, los cinco, y durante tres semanas lo fuisteis todo. Ahora tal vez seáis una isla en medio del mar, una isla preciosa, que vista desde el aire diga "siempre, para lo que sea". Nuestra isla. 
Hoy hace dos años que te conozco, amor. Y sólo por eso la nostalgia es menos nostalgia, porque no cambiaría nada de lo que tenía antes por lo que tengo ahora.

domingo, 9 de junio de 2013

Tus "buenos días" y tus "buenas noches".

Y lo bonito que es mirar un poco hacia atrás, y darse cuenta de todo el tiempo que llevas siendo la última persona en la que pensase al acostarme, y la primera al despertarme. Es el mismo tiempo que llevas siendo mi mejor amigo, un arnés para saltar al vacío o la razón para saltar al vacío sin arnés. Eras un sueño precioso, y luego la historia más bonita que nadie ha contado jamás. 
Pero es que te quiero, te necesito tanto... a ti, tus besos, tus abrazos, tus "buenas noches". Quiero que seas la última persona a la que mire, bese, abrace, toque, acaricie y sonría al acostarme, y la primera al despertarme. Siempre, todos los días.

viernes, 31 de mayo de 2013

Blue skies fade to grey.

No sé qué es, pero sí sé que no me gusta. Que nunca había estado así, que no soy yo. Las mañanas más azules son grises, y las ganas de llorar viven a mi lado prácticamente día sí y día también. A veces sólo queda un abrazo imaginario bajo las sábanas. O al menos es lo único que veo. 

Mis ojos nunca se habían parecido tanto a las nubes en otoño, nunca habían tenido tantas ganas de llover. Vivo en medio del baile constante de una moneda, entre su cara y su cruz, un cielo azul y unas nubes negras. Y aún así sé que tengo las cosas más bonitas del mundo... E igual que las tengo, tengo miedo de perderlas.

martes, 14 de mayo de 2013

Forever... and ever.

Siempre aquí, aunque no me entere o no quiera enterarme. Como una caricia de las sábanas, como un abrazo del viento, como el susurro de cada latir de mi corazón. Siempre aquí, aunque se me olvide, siempre. Como la canción adecuada en el momento oportuno, como un rayo de Sol. Mi rayo de Sol, aunque crea que se me olvide, aunque crea que hay nubes. Te quiero, te quiero, te quiero. Y todos los "te quiero" se quedan cortos. "Increíble" no describe ni el brillo de tus ojos. "Perfecto"... Te quiero, mi chico perfecto.

miércoles, 24 de abril de 2013

Stand by me.

El tiempo pasa, el viento corre, las nubes vienen y se van. El sol se esconde y brilla la luna; la luna se esconde y nos ciega el sol. Pero tú ni pasas, ni corres, ni te vas, ni te escondes. Tú vienes y permaneces, siempre, como un lunar impreso en la piel, como los besos que ya me has tatuado en los labios. 
Tu permaneces, permanente, como la felicidad que me embarga cada día. Esa felicidad que lleva y me trae, que se extiende por mi cuerpo como una ola. La felicidad de perderme y saber que estás tú a mi lado, de saber que puedo abandonarme en tus labios, tus brazos y tus manos.
La felicidad, precisamente, de saber que siempre permaneces.

sábado, 13 de abril de 2013

Here comes my sun.

Ya no hay nubes, y por la ventana veo el azul de cielo acariciando el verde de las hojas de los árboles, exactamente de la misma forma que el azul de mis ojos quiere acariciar el verde de los tuyos. Y perderse, y perderme, y encontrarnos los dos en un beso.
Ya no hay nubes y ya no llueven ni el cielo ni mis ojos, porque como ya no hay nubes, el Sol brilla más que nunca. Tú brillas más que nunca: cada día más, y lo sabes. Sabes que, conociéndote a ti, no puedo volver a enamorarme de nadie que nos seas tú, otra vez. Cada instante.
El Sol espanta las nubes, y yo intento espantar la nostalgia. No dudo que lo conseguiré, aunque sí cuánto pueda tardar. Eres lo más bonito del mundo, la única margarita que dijo "sí", eres una primavera que no acaba. Eres un beso de buenas noches y un beso de buenos días.
Eres mis noches y mis días.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Felicidad.

Érase una vez, el mismo día que la primavera dio sus primeras puntadas azules al cielo, nació una pajarita que daba saltitos por el césped, mirando curiosa el extraño techo celeste que tenía encima. Además, un día, le pareció ver un par de pájaros surcándolo, juntos. Ella probó a mover sus alas del mismo modo que lo hacían los otros, pero sólo consiguió volver a caer al césped con las suaves plumitas de la cabeza todas despeinadas.
Cierta noche, desvelada, salió a trompicones del nido para volver a ver aquel techo, pero el techo ya no era el mismo. Estaba oscuro y lleno de puntos que destellaban.  La pequeña extendió sus alitas hacia el cielo, intentando atrapar las estrellas, pero no llegaba. "Algún día yo también batiré mis alas como aquellos pájaros grandes y alcanzaré esos puntitos brillantes de ahí arriba".
Día a día, la pequeña pajarita jugueteaba con las briznas de césped e intentaba batir las alas, cayendo una y otra vez, levantándose una y otra vez, sin dejar de admirar el bonito techo azul que tenía encima. La pajarita sentía la inexplicable necesidad de llegar al cielo, de surcarlo, de llegar muy alto; y sabía que, inexplicablemente, cuando lo consiguiera sería muy, muy feliz. Muchísimo.
Una mañana de abril, la pajarita salió, como siempre, con ganas de saltar entre el césped tratando de llegar al techo azul. Pero el techo azul era gris, casi negro, y el césped un pantano. Llovía. No pudo salir, y tuvo que contentarse con quedarse en el nido mirando como el techo gris se derretía y empapaba el jardín mientras no paraba de pensar que al día siguiente podría salir de nuevo. Pero al día siguiente no salió. Ni al siguiente, ni durante toda la semana. La pobre pajarita se quedaba triste en su nido, preocupada por aquel techo tan azul, que se había podrido y ahora se caía encima suya.
Cuando pasó la semana, dejó de llover y el césped del jardín se secó. La pajarita salió, temerosa, dando saltitos precavidos para no escurrirse, creyendo que en cualquier momento el techo se le vendría encima. Pero no. El techo ya no era gris, volvía a ser azul, aunque estaba manchado por algunos trazos de algodón blanco. Avanzó más, más segura de sí misma y de todo alrededor. Volvió a extender sus alitas, volvió a tratar de saltar, intentó atrapar los trazos del algodón. 
Tras levantarse de una de sus múltiples caídas, se dio cuenta de que un pajarito la estaba mirando. Ella le miró, y él abrió las alas y dio una vuelta a su alrededor, en el aire. Volvió a mirarla y la invitó a intentarla. La pajarita lo hizo y se cayó de nuevo. Él le alborotó las plumas de la cabeza y ella se enfurruñó, pero sonrió enseguida. Poco a poco, día tras día, con la ayuda de aquel pajarito que había aparecido por casualidad, cada día fue capaz de aguantar un poco más en el aire. Y le encantaba. Aún no había rozado apenas aquel techo azul y ya se sentía feliz...
Una tarde, el pajarito tuvo que irse. Se despidieron, muy tristes, y extendió las alas. Ella le vio alejarse de sí misma, acercándose a su techo celeste y saltó alto y fuerte. Abrió las alas piando muy fuerte. Llegó a donde el pajarito estaba y le dio un picotazo suave en la cabeza, revolviéndole las plumitas y, sonriendo con timidez, le enseñó lo que él ya veía: volaba, estaba volando, volaba con él
Juntos siguieron batiendo las alas, jugando, piando, riendo. 
Y entonces ella se dio cuenta. No era un "techo azul", era el cielo. No era "saltar en el aire", era volar. Y ahora que lo sentía podía ponerle nombre a lo que antes sólo conocía de vista, a lo que, en realidad, nunca hasta ese momento había sabido qué era. Miró al pajarito, que la miraba y se dio cuenta de que no sólo la miraba, la quería. Y todo aquello le hacía feliz. Muy feliz.
Mucho. Mucho. Muchísimo.


domingo, 17 de marzo de 2013

Fiveteen.

Ya no sé qué decirte o cómo decírtelo, pero es que las palabras no bastan para abrazar toda la felicidad que me regalan tus ojos, tu voz, tu piel, tú. Tú y lo que tú eres, lo que tú sientes, lo que tú me das. Tú. Hoy quince veces tú. Siempre tú. 

Te quiero. Te amo. Te adoro.
Mucho. Mucho. Muchísimo.

lunes, 11 de marzo de 2013

Eh, eh, eh. Frena. Respira. Sonríe.

Tú, sí, tú. El que siempre mantiene la calma, el que me calma. El que me tranquiliza, mi tranquilidad. Ese que me dice "no pienso dejar que esto te hunda", esa frase que le faltó al Titanic para no zozobrar. Tú, sí, tú. Déjame calmarte igual que tú me calmas a mí, déjame ser tu tranquilidad. Déjame sacarte una sonrisa, déjame conseguir que te rías de esa forma que me vuelve loca. Déjame no dejar que te hundas.

viernes, 8 de marzo de 2013

Bits of happiness.


La felicidad... Ese "algo" que todos queremos y no sabemos qué es, ni dónde está. Eso que pretendemos encontrar un día, tendido en la cama, como si fuera un vestido recién planchado cuando en realidad sólo son retazos. Y a partir de esos jirones se cose la felicidad... Y tú, besas y perfeccionas y das brillo a cada jirón,  a cada retazo de mi felicidad. Y los coses y me vistes con ella. Al final, tengo el vestido más bonito, hecho con un poco de todo, pintada de tus besos, bordada con tus dedos. Te quiero, Felicidad, te quiero. 

martes, 26 de febrero de 2013

Mi rayo de luz.

Hay días que quieres tirar el mundo por la ventana...

Hay días que desayunas cafés salados, que tu cara deja de ser una cara y se convierte en una maquinaria pesada en la que algún músculo perezoso no quiere formar una sonrisa. Que en la cena te sirven ganas de llorar, que te rompes un poquito. Y después...
Es por la noche cuando entre las rendijas de la persiana se cuela un rayo de luz. El rayo de luz. Mi rayo de luz. El rayo de luz de tu mirada, de tu voz. El rayo de luz que se cuela entre las rendijas que mi persiana, que inunda mi habitación, que empapa mis manos y mis ojos y mi voz, un poco quebrada. El rayo de luz que lo recompone todo con sus manos, con cuidado, con esa delicadeza que enamora. El rayo de luz que demuestra que no vale la pena tirar el mundo por la ventana porque dentro hay demasiadas cosas bonitas.

...Luego, te das cuenta de que lo único que vale la pena tirar por la ventana es el día en sí.

martes, 19 de febrero de 2013

Otra vez.

Sonreír, una y otra vez, una y otra vez, las veces que hagan falta. Recordar las manos que, a solas, se buscan, se buscan y se encuentran. Reescribir tu inicial y mi inicial y un siempre en tu piel. Resaborear el momento de tus labios, repintar mis besos en el lienzo de tu boca. Reenamorarme de ti en una cadena de plata que acaricia tu lazo azul. Revivir. Revivir cada segundo de cada instante de cada momento de cada rayo de luz a media luz. Recordarte, reescribirte, resaborearte, revivirnos.

domingo, 17 de febrero de 2013

Te quiero.

Te quiero. Hoy y siempre, escrito en tu piel con la tinta de las yemas de mis dedos, para que nunca se te olvide. Te quiero hasta llorar de felicidad, en ese momento en el que mi cabeza se da cuenta de que todo es verdad, que tú y yo somos nosotros, y que nosotros somos, de verdad. Te quiero en felicidad salada que brota de mis ojos. Te quiero en abrazos, cosquillas, sonrisas y risas. Te quiero en ternura, besos, miradas y "te quieros". Te quiero apoyada en tu hombro, te quiero apoyado en mi hombro. Te quiero de todas las maneras, te quiero por todo. Te quiero.

viernes, 8 de febrero de 2013

Tu filosofía.

Tú me dijiste que Arquímedes dijo "dadme un punto de apoyo y moveré el mundo", y me llamaste punto de apoyo. Me pediste que nunca perdiéramos el contacto. Hoy, el contacto es el tacto de tus dedos en mis manos, el contacto del tacto de tus labios en mi boca. Me comparaste con ese punto de apoyo que basta para mover el mundo, cuando tú eres el punto de apoyo que mueve mi mundo, cuando tú eres mi propio mundo. Tú... que apareces a trazos de tinta negra en la cara de atrás de alguna postal.

viernes, 25 de enero de 2013

Nothing at all.

Nada, absolutamente nada, puede compararse contigo. Contigo y con cada mariposa borracha de amor que baila en mi estómago con sólo oír tu voz, con sólo imaginar tu sonrisa, con sólo leer un "te quiero" tuyo escrito en un billete del metro de París. Nada, absolutamente nada que hubiera podido imaginar en algún momento puede igualar la felicidad que me llena a cada instante, la magia que brilla en cada esquina sólo por ti. Nada, absolutamente nada puede compararse contigo, con lo más bonito de mi vida, con el Sol que hace brillar cada nube gris en cada despertar, con el pañuelo ajado que seca mis lágrimas, con la risa que me hace sonreír. Tú, eres una de las pocas cosas de las que sé que puedo estar segura. Tú, que me das gracias por la paciencia y la espera. Y yo, que sé que habría esperado la vida entera sabiendo que al final estabas tú. Tú... Y es que absolutamente nada puede compararse contigo.

jueves, 17 de enero de 2013

Trece.

Tú, que llegaste por casualidad, sin hacer ruido, sin decir nada para decirlo todo. Tú, que desde el principio ocupaste el número trece, que lo llenaste todo de pianos de cola blancos, de jueves que eran jueves por algo especial. Tú, que le guiñaste un ojo a mi corazón, acompañado de un "guapa". Tú que impregnaste mi vida del verde de tu mirada y del sabor de tu sonrisa. Tú que estabas, estás y estarás. Tú que no te fuiste cuando pudiste haberlo hecho. Tú y cada diecisiete, tú y el primer diecisiete. Tú, que te has convertido en el oxígeno que me llega en la cima de la montaña. Tú, trece. Tú, mi amor. Tú.
Te quiero, mi vida.

martes, 15 de enero de 2013

Help.

A veces hace falta. Abrazar de rabia la almohada, empapar de rabia la almohada y quedarte dormida así. Despertarte al día siguiente con un dolor de cabeza que pincha y ojos que escuecen por culpa de lágrimas saladas. Y el consiguiente cansancio, las ganas de nada, las fuerzas para menos que eso. Ojos verdes, amor... Socorro. Te quiero, te quiero, te quiero.

domingo, 13 de enero de 2013

Mi tiempo... tu tiempo.

El tiempo se nos escapa entre caricias, besos, abrazos... Se va. Pasan los segundos, los minutos, y las horas. En un instante, cierro mis ojos para ver los tuyos, y lo pienso. Mi tiempo ya no se mide en horas, ya no. Mi reloj sólo sabe ahora del número de besos que me das, de la fuerza de nuestros abrazos, de la cantidad de nuestra piel que se roza... Mi calendario sabe de ti y tus ojos. Y mi corazón sabe de las veces que se ha parado sólo por verte un momento.

viernes, 11 de enero de 2013

Cada canción que quieras escuchar.

Setenta y muchos u ochenta y pocos, qué más da. Nunca lo he sabido del todo y este once de enero no va a ser distinto. Te echo un poco de menos, ¿sabes? Y, sobretodo, echo de menos tener recuerdos que bordar a la estrella que hay en mi corazón. A lo largo de estos casi diez años he ido hilando trozos de vida que no eran míos, pero que me han repetido tantas veces que casi es como si lo fueran. Cartas diarias desde Madrid de parte de un príncipe azul, una vida a golpe de baqueta y respiraciones difíciles por culpa de un humo que hoy duele. 
Hoy es ese otro día, parecido a un seis de noviembre. También es un sillón vacío, un rincón con la luz apagada. Hoy es otra noche de esas, de soplar velas y deseos, y ya me limito a pedir sólo uno. Cantar, cantarte. Todas las canciones del mundo, todas las que quieras. Cada una de las que quieras escuchar.

sábado, 5 de enero de 2013

Queridos Reyes Magos:

Otra vez, otro año, otra carta. Yo no soy quién para juzgar lo bien o mal que me he portado este año, sólo sé que podría haberlo hecho mucho mejor y muchísimo peor.
No tengo muy claro qué pedir estas Navidades, porque tengo muchas de las cosas que más quiero, y me siento la persona más afortunada del mundo por tener, en concreto, algunas de ellas. Pero, después de darle muchas vueltas: quiero un cuento, ser una princesa, quiero un perrito, canciones, música, una Fuente Inagotable de Sonrisas, un poco de confianza y autoestima, superación y alegría. Quiero ser capaz, perder los miedos que me quedan, llorar un poco menos y reír un poco más. Quiero Estrellas y que brille mucho, mucho el Sol. Quiero necesitar sólo una derrota en una batalla para aprender a ganar la guerra. Quiero hacer locuras, que desaparezcan los relojes y las ocupaciones, quiero un cielo que me abrace. Quiero escribir y cantar. Quiero que nada cambie, y que todo cambie a mejor. Quiero cambiar para seguir siendo como soy.
Sé que tenéis muchas cartas que leer y regalos que repartir pero... Gracias de antemano.

María.

viernes, 4 de enero de 2013

Sometimes, you

A veces la felicidad es cosa de un instante, de un soplo de viento o de la caricia de una ola de mar. Otras veces la felicidad es una canción. Otras veces la felicidad eres tú. A veces la felicidad es un abrigo que me arropa un día de frío y flores. Un último día, un abrigo marrón. La felicidad de ganarte cada día, de tener a cada instante una parte nueva de ti que enamorar. De enamorarme cada día de algo nuevo de ti, cada día un poco más. Cada día, como aquel día, como el resto de los días. Como ayer, como hoy, como mañana. Como siempre.

jueves, 3 de enero de 2013

Never hard enough, never easy too much

Sería tan fácil... bajar los brazos, dejarlo todo. En vez de seguir empeñada en hacer esta maratón que requiere una energía que no tengo. Sería tan fácil... demasiado fácil. Por un momento lo pienso y estoy apunto de hacerlo. Es fácil, y no se acaba el mundo por, una vez, tomar el camino fácil. Fácil, fácil, fácil. Me gusta... 
Pero no. Sacaré fuerzas de los besos cuando los tenga, y de las lágrimas, si hace falta, cuando los besos falten. Difícil, difícil, difícil. Pues vale. ¿Un pájaro cansado deja de batir las alas en mitad del océano? No. ¿Un pez deja de aletear cuando le persigue un tiburón? No. Pues yo sigo batiendo mis alas, sigo aleteando.

martes, 1 de enero de 2013

2000 trece.

Termina uno y empieza otro.
Un año increíble baja el telón, y ya está colgado el cartel de estreno para este nuevo y las entradas están todas vendidas. 
El dos mil doce fue impresionante. Una obra perfecta, de la mano de los mejores actores, principales y secundarios, que podría encontrar. Iluminado por mis Estrellas. De la mano de personas que aderezan cada instante, que lo vuelven único e irrepetible, que lo convierten en una obra digna de ser vivida y recordada. Gracias, por cada acto de este libreto, por cada diálogo o acotación. Gracias por hacer que el dos mil doce sea digno de aplausos.
El dos mil trece... el dos mil trece es un misterio. Es ese guión que se está escribiendo y representando automáticamente. Esa obra que será mágica, lo sé. Porque sigo agarrada de la mano que ha hecho también mágico el dos mil doce, porque no pienso soltarla, porque me hace la persona más feliz del mundo. Porque es mi trece, mi buena suerte.