viernes, 25 de enero de 2013

Nothing at all.

Nada, absolutamente nada, puede compararse contigo. Contigo y con cada mariposa borracha de amor que baila en mi estómago con sólo oír tu voz, con sólo imaginar tu sonrisa, con sólo leer un "te quiero" tuyo escrito en un billete del metro de París. Nada, absolutamente nada que hubiera podido imaginar en algún momento puede igualar la felicidad que me llena a cada instante, la magia que brilla en cada esquina sólo por ti. Nada, absolutamente nada puede compararse contigo, con lo más bonito de mi vida, con el Sol que hace brillar cada nube gris en cada despertar, con el pañuelo ajado que seca mis lágrimas, con la risa que me hace sonreír. Tú, eres una de las pocas cosas de las que sé que puedo estar segura. Tú, que me das gracias por la paciencia y la espera. Y yo, que sé que habría esperado la vida entera sabiendo que al final estabas tú. Tú... Y es que absolutamente nada puede compararse contigo.

jueves, 17 de enero de 2013

Trece.

Tú, que llegaste por casualidad, sin hacer ruido, sin decir nada para decirlo todo. Tú, que desde el principio ocupaste el número trece, que lo llenaste todo de pianos de cola blancos, de jueves que eran jueves por algo especial. Tú, que le guiñaste un ojo a mi corazón, acompañado de un "guapa". Tú que impregnaste mi vida del verde de tu mirada y del sabor de tu sonrisa. Tú que estabas, estás y estarás. Tú que no te fuiste cuando pudiste haberlo hecho. Tú y cada diecisiete, tú y el primer diecisiete. Tú, que te has convertido en el oxígeno que me llega en la cima de la montaña. Tú, trece. Tú, mi amor. Tú.
Te quiero, mi vida.

martes, 15 de enero de 2013

Help.

A veces hace falta. Abrazar de rabia la almohada, empapar de rabia la almohada y quedarte dormida así. Despertarte al día siguiente con un dolor de cabeza que pincha y ojos que escuecen por culpa de lágrimas saladas. Y el consiguiente cansancio, las ganas de nada, las fuerzas para menos que eso. Ojos verdes, amor... Socorro. Te quiero, te quiero, te quiero.

domingo, 13 de enero de 2013

Mi tiempo... tu tiempo.

El tiempo se nos escapa entre caricias, besos, abrazos... Se va. Pasan los segundos, los minutos, y las horas. En un instante, cierro mis ojos para ver los tuyos, y lo pienso. Mi tiempo ya no se mide en horas, ya no. Mi reloj sólo sabe ahora del número de besos que me das, de la fuerza de nuestros abrazos, de la cantidad de nuestra piel que se roza... Mi calendario sabe de ti y tus ojos. Y mi corazón sabe de las veces que se ha parado sólo por verte un momento.

viernes, 11 de enero de 2013

Cada canción que quieras escuchar.

Setenta y muchos u ochenta y pocos, qué más da. Nunca lo he sabido del todo y este once de enero no va a ser distinto. Te echo un poco de menos, ¿sabes? Y, sobretodo, echo de menos tener recuerdos que bordar a la estrella que hay en mi corazón. A lo largo de estos casi diez años he ido hilando trozos de vida que no eran míos, pero que me han repetido tantas veces que casi es como si lo fueran. Cartas diarias desde Madrid de parte de un príncipe azul, una vida a golpe de baqueta y respiraciones difíciles por culpa de un humo que hoy duele. 
Hoy es ese otro día, parecido a un seis de noviembre. También es un sillón vacío, un rincón con la luz apagada. Hoy es otra noche de esas, de soplar velas y deseos, y ya me limito a pedir sólo uno. Cantar, cantarte. Todas las canciones del mundo, todas las que quieras. Cada una de las que quieras escuchar.

sábado, 5 de enero de 2013

Queridos Reyes Magos:

Otra vez, otro año, otra carta. Yo no soy quién para juzgar lo bien o mal que me he portado este año, sólo sé que podría haberlo hecho mucho mejor y muchísimo peor.
No tengo muy claro qué pedir estas Navidades, porque tengo muchas de las cosas que más quiero, y me siento la persona más afortunada del mundo por tener, en concreto, algunas de ellas. Pero, después de darle muchas vueltas: quiero un cuento, ser una princesa, quiero un perrito, canciones, música, una Fuente Inagotable de Sonrisas, un poco de confianza y autoestima, superación y alegría. Quiero ser capaz, perder los miedos que me quedan, llorar un poco menos y reír un poco más. Quiero Estrellas y que brille mucho, mucho el Sol. Quiero necesitar sólo una derrota en una batalla para aprender a ganar la guerra. Quiero hacer locuras, que desaparezcan los relojes y las ocupaciones, quiero un cielo que me abrace. Quiero escribir y cantar. Quiero que nada cambie, y que todo cambie a mejor. Quiero cambiar para seguir siendo como soy.
Sé que tenéis muchas cartas que leer y regalos que repartir pero... Gracias de antemano.

María.

viernes, 4 de enero de 2013

Sometimes, you

A veces la felicidad es cosa de un instante, de un soplo de viento o de la caricia de una ola de mar. Otras veces la felicidad es una canción. Otras veces la felicidad eres tú. A veces la felicidad es un abrigo que me arropa un día de frío y flores. Un último día, un abrigo marrón. La felicidad de ganarte cada día, de tener a cada instante una parte nueva de ti que enamorar. De enamorarme cada día de algo nuevo de ti, cada día un poco más. Cada día, como aquel día, como el resto de los días. Como ayer, como hoy, como mañana. Como siempre.

jueves, 3 de enero de 2013

Never hard enough, never easy too much

Sería tan fácil... bajar los brazos, dejarlo todo. En vez de seguir empeñada en hacer esta maratón que requiere una energía que no tengo. Sería tan fácil... demasiado fácil. Por un momento lo pienso y estoy apunto de hacerlo. Es fácil, y no se acaba el mundo por, una vez, tomar el camino fácil. Fácil, fácil, fácil. Me gusta... 
Pero no. Sacaré fuerzas de los besos cuando los tenga, y de las lágrimas, si hace falta, cuando los besos falten. Difícil, difícil, difícil. Pues vale. ¿Un pájaro cansado deja de batir las alas en mitad del océano? No. ¿Un pez deja de aletear cuando le persigue un tiburón? No. Pues yo sigo batiendo mis alas, sigo aleteando.

martes, 1 de enero de 2013

2000 trece.

Termina uno y empieza otro.
Un año increíble baja el telón, y ya está colgado el cartel de estreno para este nuevo y las entradas están todas vendidas. 
El dos mil doce fue impresionante. Una obra perfecta, de la mano de los mejores actores, principales y secundarios, que podría encontrar. Iluminado por mis Estrellas. De la mano de personas que aderezan cada instante, que lo vuelven único e irrepetible, que lo convierten en una obra digna de ser vivida y recordada. Gracias, por cada acto de este libreto, por cada diálogo o acotación. Gracias por hacer que el dos mil doce sea digno de aplausos.
El dos mil trece... el dos mil trece es un misterio. Es ese guión que se está escribiendo y representando automáticamente. Esa obra que será mágica, lo sé. Porque sigo agarrada de la mano que ha hecho también mágico el dos mil doce, porque no pienso soltarla, porque me hace la persona más feliz del mundo. Porque es mi trece, mi buena suerte.