martes, 26 de noviembre de 2013

Ángeles de la guarda.

Todos tenemos malos momentos, ¿no? De esos en que estamos un poco perdidos, que no sabemos hacia dónde vamos o por qué. De esos en que nos falta un poco de luz, no exactamente para que sepamos hacia dónde caminamos, sino simplemente para que tengamos ganas de caminar. A veces esas luces tardan en encenderse, a veces no se ven. Y luego siempre llegan, encendiéndolo todo alrededor, y te preguntas cómo has podido vivir sin ellas. Descubres que la vida es más bonita aún si esas luces brillan, y sabes que quieres que brillen siempre, que se queden, porque se han convertido en un par de ángeles de la guarda que ponen luz al camino que fue de lo más oscuro.
Gracias.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Cuando tú no estás echo de menos los abrazos.

Tu voz, tu presencia y tus ojos, lo llenan absolutamente todo, no dejan espacio para nada más, mucho menos para cosas malas. Iluminas los rincones más oscuros aunque sea a media luz, porque así nos basta. Pero cuando no estás...
Cuando tú no estás el mundo se cierra un poco y se hace más pequeño, aunque lo suficiente para que estés lejos. Cuando tú no estás, no quiero la media luz porque no tiene ningún sentido sin ti. Pero lo peor de cuando tú no estás es que echo de menos los abrazos. Los tuyos y todos, los de verdad. Los abrazos que duran lo suficiente como para darte cuenta de lo bonito que es. Los abrazos en los que los corazones se escuchan y casi se tocan. Los abrazos en los que me quedaría a vivir, en los que me perdería  y me daría igual que nadie me encontrara, porque estaría justo donde quiero estar.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Diez.

Hace diez años, una niña de nueve cenaba viendo una película cuando sonó el teléfono. Al otro lado, una voz entrecortada apenas dijo una veintena de palabras. Pero la niña de nueve años se olvidó de cenar, y se olvidó para siempre de la película que estaba viendo, desterrándola al fondo de un cajón. La niña de nueve años sólo se acordaba de llorar.
El tiempo desde entonces ha volado, pero cada seis de noviembre, la que entonces era una niña vuelve a empequeñecer, la almohada de moja otra vez, y todo parece demasiado grande.
Parece grande tu recuerdo, aunque apenas esté casi reducido a cenizas, consumido por el tiempo como el tabaco se consumía en tus labios. Parece grande todo lo que te echo de menos, aunque este "grande" se quede pequeño comparado con la realidad. Parecen grandes los segundos, el tiempo, el siempre y el nunca, aunque hayan pasado diez años sin ti y me sienta exactamente igual. Parecen grandes mis ganas de llorar, y créeme que lo son, aunque todavía pueda contenerlas.
Seguirán pasando los años, y cada seis de noviembre será un mazazo más, la desesperación de apenas recordarte y de querer recordarlo todo. 
Te quiero muchísimo, de aquí a que pasen cien años.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Detalles.

El mundo está lleno de detalles. 

Los colores en las nubes, la diferencia entre el color granate y el burdeos, las espinas de las rosas, un dedo cortado por el filo de una hoja de papel. Un buenos días, la manera que tienen los rayos del Sol que cegarte, la manera de entrecerrar los ojos cuando el Sol te ciega.

Las cosas grandes son sólo muchos detalles todos de golpe...

La primera palabra en una página en blanco, un atardecer bonito desde el tren, un silencio de apenas dos segundos. Una dedicatoria de hace años, cartas guardadas en una caja de cartón con flores, la camiseta escondida en el fondo del armario.

...Como las canciones bonitas que parten de un par de acordes...

Un "me he acordado de ti", un "te echo de menos", y una respuesta. "Te necesito", "te quiero", "quiero verte". Un tren de ida, su billete de vuelta, un abrazo de vez en cuando. Una piruleta de corazón, la pulsera del puestecito de la playa, la arena que se aferra como desesperada a la piel. La misma desesperación con la que, quien se da cuenta de que se queda atrás, mira cómo el resto del mundo gira más rápido. 

...Como un poema sin versos no es poema...

Hay lágrimas que se secan tan rápido que nadie sabe nunca que estuvieron ahí. Qué gran detalle. Una sorpresa, la tercera arruga en la comisura de mis labios, la primera vez que tu mano buscó la mía. Un sillón verde en un rincón ya vacío, la letra de una canción que te hace llorar, un recuerdo bonito. Un detalle que nadie te ha pedido, el detalle más bonito del mundo.

...Como yo sin ti ya no sería yo.