lunes, 23 de diciembre de 2013

Diciembre.

El frío del invierno, el calor de tus abrazos, el tumulto de gente, tu boca y mi boca a solas. Despedirnos en una calle vacía, diciéndonos adiós abrazados sin intención de soltarnos. "Cuando el semáforo se ponga en verde". Verde, rojo, verde, rojo... y seguimos abrazados.
No me quiero ir.
No quiero que te vayas.
Y el tiempo pasa...
Y volvemos a envolvernos en rosas, a recordar y a temblar de nervios. A besarnos despacio, como aquel día. El día que empezaron todas las cosas bonitas. El reloj no perdona y corre. 
Calle abajo, muerta de frío, me voy. Y calle arriba, muerto de frío, te vas.

martes, 17 de diciembre de 2013

Somos mucho más que DOS.

Hace dos años...

...no sé de qué color estaba el cielo. Sólo sé que nunca el trayecto en tren se me había hecho tan largo. Tenía ganas de verte, las mismas que tengo ahora, pero distintas. Sé que te vi a lo lejos y corrí, y cuando llegué a ti te abracé, fuerte, perdiéndome en tu abrigo y tus brazos.
En el sitio perfecto.

Tu mano y mi mano se encontraban en el bolsillo de un abrigo, o debajo de un mantel, y tus labios y los míos se encontraron  por primera vez rodeados de rosas. Qué nervios, qué raro...

Y qué felicidad.

Empezamos a escribir la historia más bonita que jamás nadie ha escrito, vivido, leído. Te convertiste en esa persona capaz de convertir lágrimas de tristeza en lágrimas de felicidad en cuestión de segundos.

Te convertiste en "mi amor, mi cómplice y todo...

...Y en la calle, codo a codo, somos mucho más que dos". 

Te adoro, mi vida.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Por un cerrar de tus ojos.

Hacía frío, pero yo no lo notaba. 

No podía apenas moverme, pero eran los nervios los que me clavaban al suelo. Eran tus brazos los que hacían que no quisiera moverme, los que hacían que deseara que jamás me moviera.

Estábamos los dos, allí, de pie, parados. 

Helados, uno frente al otro, muy cerca el uno del otro. Te acercaste despacio a mí... Mi cerebro reaccionaba despacio, le costaba asimilar todo aquello. 

Y entonces tú cerraste los ojos.

Cerraste los ojos, los cerré, y entonces... Un primer beso. Y así, cerrando los ojos, nos abrimos todas las puertas del universo.