miércoles, 29 de enero de 2014

Ni sí, ni no; ni blanco, ni negro.

Cada día, cada hora, cada instante, tiene su lado bonito y su lado malo. Cada nube blanca tiene un poquito de gris, cada puesta de sol roja termina azul oscura.
Tú eres un trocito de cada uno de mis días, de nubes blancas un poco grises, de puestas de sol apagadas. Sin embargo, eres el pedazo de vida que quiero que esté siempre, gris o blanco, a mi lado. Quiero abrazarte, besarte, que nos sobre todo, salvo nosotros. 
Quiero más de ti, que eres mi parte favorita de la vida.

martes, 7 de enero de 2014

Cómo pasaste de nada a todo en 5 segundos.


A veces me vuelvo un poco loca, y no me sale otra cosa que pensar en ti. Otras veces el cielo llora, y no me sale otra cosa que imaginarnos perdidos en un abrazo.  Hay días en los que apareces, como la marea alta, y lo inundas todo. Otros días el cielo azul de invierno huele a diecisietes hace dos inviernos. 

A veces, recuerdo. Recuerdo cuando aún no eras más que un nudo que me cerraba el estómago, cuando nos despedíamos con un "trece" que iba mucho más allá de un número, porque significaba "te quiero". Recuerdo cada temblor de mi cuerpo, por los nervios de verte, y recuerdo cada reencuentro empapado en tu olor. Recuerdo cuando no llegábamos a tiempo a ningún lado, porque cada dos pasos el tiempo se nos paraba en un beso, pero el reloj continuaba su camino. Recuerdo tu primer "te quiero", dejando sin voz a mi garganta.
A veces, te quiero.

sábado, 4 de enero de 2014

Soñando bajo la lluvia.

Me gusta la lluvia, me gusta el tamborileo en los cristales, el viento en los árboles, las ventanas empañadas, las calles mojadas y los paraguas rojos. Siempre he querido un paraguas rojo, grande. Y mientras las gotitas de lluvia se estrellan contra el cristal arañado por las ramas de los árboles, sueño un poco...

Sueño contigo.

Sueño con una habitación a media luz, un sofá en un rincón y una manta, de esas grandes y gorditas. Sueño contigo a mi lado, con los dos abrazados. Sueño con caricias, besos, amor, cosquillas, risas, sonrisas. Sueño a media luz. Contigo.



miércoles, 1 de enero de 2014

Trece más uno.

No sé por qué, el catorce se anuncia totalmente diferente a los demás. Aunque simplemente sea porque este año no ha habido balance de lo bueno y malo, y sí propósitos de vida nueva. Todo al revés.
El trece ha sido tan extraño... Era el trece, así que tenía las expectativas por las nubes desde el principio. Una montaña rusa de 365 días, aderezada con música, carcajadas, lágrimas, días grises, días rosas y días del verde de sus ojos. Ha habido luces, medias luces, y días un poco negros.
Pero ha habido gente maravillosa... Que ya estaba, que ha aparecido por casualidad. Que hace cada día un poco mejor, que sopla palabras que vuelan el miedo. Que te dan un abrazo, que alargan la conversación un poco más, sólo porque estás asustada.
Y después de las doce campanadas, por una vez te esfuerzas en pensar que las cosas pueden cambiar de un día a otro. Te propones ponerlo todo de tu parte, ir a por todas, poder.
A lo mejor, aunque no sea el número más bonito, este año es distinto a los demás.