jueves, 24 de abril de 2014

"Cosas bonitas de hoy".

Hay días en los que la felicidad se esconde, quién sabe dónde, quién sabe por qué, y solemos esperar que aparezca ella sola, otra vez. 

¿Y por qué no buscarla, por qué no forzarla a salir de dónde sea que esté?

Boli, papel, y un título: "Cosas bonitas de hoy", "Motivos para estar contenta". Una lista de cinco razones para reír a lo largo del día, cinco dientes de león, cinco tréboles de cuatro hojas, cinco carcajadas, cinco golpes de suerte, cinco saltos del corazón, cinco flores o cinco estrellas; cinco razones para ser feliz o sentirse afortunada.

Y vives así, pendiente de los detalles que pueden sacarte una sonrisa, aunque sea pequeña, pendiente de cada soplo de aire que avive la alegría.

Y si son más de cinco, mucho mejor. Al final, la verdadera Fuente inagotable de sonrisas está en la forma de la que quieras mirar alrededor.
Cuentos de reyes
que superaron grandes penas,
volverán con ese ejemplo al fin
sus ansias de volar.

"Historias"- La Bella y la Bestia 2.

Fuego.

El corazón me late fuerte, muy fuerte, como si quisiera salirse de su sitio y salir corriendo. Me tiemblan las manos, las piernas, la piel, la voz. El alma, las canciones en la boca. Como si dentro de mí tuviera un volcán a punto de entrar en erupción. Cómo quema la lava. 

Arde, por eso el corazón busca huir. Arde, y por eso tiemblo, quién sabe si de frío. Arde, y parece que la única manera de apagarlo es un abrazo muy fuerte, que mantenga al corazón en su lugar, que libere toda esta lava que quema. 

Arde, y sigue ardiendo.


lunes, 21 de abril de 2014

Perdido el Norte.

Siempre podemos dejarnos llevar, pasar por la vida como si fuera un paseo, un atardecer. Podemos buscar un camino y seguirlo hasta el final sin mirar a los lados, y entonces nos perderíamos todos los colores que pintan el cielo, y también nos perderíamos el riesgo de perdernos. 

Podemos buscar una brújula para encontrar el Norte que hemos perdido, un Norte que no es un punto cardinal. Una brújula para encontrar la calma. 

Pero, y qué pasa si encuentras la calma justo en el ojo del huracán...

viernes, 18 de abril de 2014

Una de dos.

Érase una vez una chica que dejó de soñar, porque no tenía con qué hacerlo. No quería cerrar los ojos porque no sabía qué iba a ver, ni quería lanzar monedas al aire porque no se creía capaz de soportar una respuesta a tal desorden.

Le temblaban las manos descontroladas, le temblaba la voz pero no las canciones. Le temblaba el corazón despeinado, y le temblaba el alma asustada. Le pesaba el aire en los pulmones, y le pesaba el tiempo de todos los relojes, algunos dormidos y otros demasiado veloces.

Le dolían las opciones, todas válidas y a la vez ninguna, clavándosele como espinas en la sonrisa.

domingo, 13 de abril de 2014

Sonrisas de sobresaliente.

A veces la vida termina por perder el poco sentido que tiene. Todo se vuelca, y da vueltas, y gira y se ríe y sonríe mientras te mira. Y qué vas a hacer, sino cantar. Pero cantar sin temblar, bajito pero que te oiga. Cantarle a la vida para que se maree más, para que dé más vueltas, para que te repita que cuando dices las cosas en voz alta se hacen realidad.

Las cosas vuelven a su sitio, siempre lo hacen. Las canciones no duran para siempre, no digamos las que no se cantan hasta el final. El viento se serena y todo vuelve a su lugar. Pero la vida ha sonreído y se ha reído. Y qué risa y qué sonrisa más bonitas tiene.