sábado, 31 de mayo de 2014

A veces ardo, y otras veces... sólo quiero arder.

Doy un paso, y otro, y uno más. Al siguiente me fallan las fuerzas y me caigo, como si tuviera alguna conexión rota por dentro, como si mi cuerpo no quisiera hacerme caso. Como si mis pulmones no quisieran coger aire, y el corazón latiese tan fuerte como si quisiera romperme hasta el alma.

A veces soy una bandera que ondea orgullosa, porque a veces me olvido de pensar y sólo me río, porque hay mucha luz alrededor. Otras veces soy un barco a la deriva, porque a veces me doy cuenta de que esa luz viene de las chispas que hacen que todo esté ardiendo.

Qué poco me gusta ver todo el bosque calcinado, y qué poco me gusta cuando las chispas dejan de brillar.


sábado, 17 de mayo de 2014

Remontar el vuelo.

De repente el viento cambia, y gira la veleta. El mar se agita, las olas arrastran hasta el fondo los navíos más grandes. Mientras esta obra no termine hay que seguir actuando, y después también. La vida no termina cuando cae el telón, pero siempre quisiste subir los telones que la vida bajaba, por si acaso.

El tiempo es un sitio demasiado grande, en el que se pierden demasiadas cosas. Y palabras de hace tiempo tamborilean en tu cabeza, porque ya no existen. No sé en qué momento el cielo, las buenas vistas y el poder con todo se volvieron tan cuesta arriba.

lunes, 12 de mayo de 2014

Up is down.

Como versos sin sentido, inconexos, incompletos. Como un cielo sin Sol, una canción callada. El tiempo pasa y hay silencio. Hay tanto silencio que ya no escuchas absolutamente nada de lo que ocurre alrededor. Las luces, todo, se apaga. Tanto calor está abrasando los pétalos de las flores. 

Últimamente suspiro mucho, y los cristales se empañan. Se ve borroso lo que hay detrás. Últimamente quiero escribir y no escribo, porque cuando escribes el papel te grita las palabras a la cara.

Últimamente la felicidad, cuando quiere escribirse, se escribe con letras diferentes. Últimamente quiero hablar, y las palabras no me salen.

lunes, 5 de mayo de 2014

La mirada de la felicidad.

La felicidad cambia a todas horas, a cada segundo, según cada persona. La felicidad puede ser un color del cielo, un olor. La felicidad se viste de mil maneras, y a veces la felicidad es sólo desvestirse. 

Desvístete y atrévete a mirarte así.

Pero desvístete de verdad, no sólo te quites la ropa. Tienes algo ahí dentro, te cuelga de esa media sonrisa que quieres y no quieres dejar salir. Brilla. Se llama felicidad y hoy se viste de chocolate, o de canción, de rutina, de frase bonita en un libro, de fotos y recuerdos.

La felicidad se desviste y se viste de mil formas, pero no se va. Mira, y brilla, esperando ser mirada para brillar más.