jueves, 29 de septiembre de 2016

Avviamento.

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La página en blanco me mira mientras el boli tiembla en mi mano con ese no sé qué de emoción de cuando empiezan las cosas buenas. La posibilidad de que todo es posible, el giro de 180 grados que le pedía a la vida, la felicidad que cabe en la palma de mi mano si tú me das la tuya, la excepción que mandó al garete todas mis reglas. Rugen motores y el mundo se pone en marcha. Y va bien. Va muy bien...

Vuelve la rutina con un chispazo de energía que nunca antes había tenido, con esas ganas, con ese hoy me como el mundo, con ese temblor en el pecho de cuando no puedes pedir nada porque lo tienes todo. Con la sensación de que cada trébol es un trébol de cuatro hojas, con el dolor suave de extender unas alas entumecidas por el desuso, con ese miedo débil de cuando llega algo que esperabas incluso más de lo que eras consciente. 

La página en blanco y yo nos miramos sabiendo que aquí empieza algo grande. Sabiendo que este principio no es como el resto de principios, que la cuesta de septiembre no va a costar tanto. La página en blanco se ríe porque me he quedado en blanco, porque se me han ido las palabras. Porque tampoco creo que me hagan mucha falta.


-Es un perfecto desenlace.
-No, es un perfecto comienzo.

(Anastasia - 20th Century Fox)