viernes, 21 de octubre de 2016

Sinergia.

Te imagino riéndote al leerme, y razón no te falta. Nadie debería dedicar a la ligera su canción favorita, su cita favorita, su palabra favorita. Pero es que tú eres mi persona favorita, e igual esta palabra encaja contigo completamente. Igual encaja con nosotros, con los dos, cuando estamos cerca.

Sinergia: Acción de dos o más causas cuyo efecto es superior a la suma de los efectos individuales.

Como, por ejemplo, cuando a los dos nos late más fuerte el corazón estando juntos -y a ti parece que te va a romper las paredes del pecho-. Como, por ejemplo, cuando eres la mejor medicina para un día torcido, o un mural de colores vivos para un gris muy grande, o una carcajada que se me escapa cuando lo último que quiero es reír. Como ser feliz contigo y que me haga feliz hacerte feliz. 

Llegué a pensar que mis engranajes se habían roto tal vez para siempre, y sólo se estaban ajustando para encajar a la perfección contigo. Como la altura de mi boca a la altura de tu cuello, o como mi brazo a tu cintura por el Retiro. 

Te echo de menos desde el momento en que se cierran las puertas del tren, pero te echo de menos con el corazón lleno de una felicidad tan grande que parece que va a reventar. Y me siento la persona más afortunada del mundo cuando me vuelves a abrazar, o cuando tus dedos acarician los míos, o cuando te pillo mirándome de reojo y sonrío, o cuando me pillas mirándome de reojo y sonríes.

Contigo, la vida tiene ese algo más que la hace increíble. Y, a veces, todavía me parece imposible y sólo me sale suspirar y decir bajito "ay...". Y me río porque te imagino riéndote al leerme.


martes, 11 de octubre de 2016

Pájaros de cristal.

A veces preferimos quedarnos hechos cristales rotos por miedo a cortarnos mientras intentamos arreglarnos.

Y parece que acabo de escribir esa frase cuando apareces. Y juntas mis trozos desperdigados por el suelo, los recoges uno a uno y en tus manos vuelven a unirse. En tus manos, vuelvo a sentirme un poco pájaro con ganas de volar muy alto. Y vuelo un poquito, despacio. Me siento un poco más nueva, un poco más brillante y un poco mejor. Un poco más contigo, aunque no te gusten las cosas cursis y desde hace poco consigas que me salgan más a menudo.

Y entonces, pienso que tal vez dejé de estar tan rota hace ya tiempo y no supe verlo. Que quizá no soy la misma que cuando me rompí, que soy diferente y probablemente sea mejor así. Que igual he crecido, he aprendido, me he llevado cosas a lo largo del camino. Y que es posible que, de aquí en adelante, todo vaya mejor y a mejor.

Ahora, miro mis nuevas alas de cristal restaurado y escucho cómo tintinean cuando las bato, flojito. Suenan a música y a ganas. Suenan a mucha, mucha felicidad. Y suenan también un poquito a ti, que las haces sonar.