domingo, 5 de marzo de 2017

Mi ángel de la guarda.

Tuve un profesor que decía
que lo de "no hay palabras
para expresar lo que siento"
era una mentira de las grandes.
Que sí que las hay
pero que tú no sabes usarlas.

Y debo ser entonces una inútil de récord
porque no encuentro las palabras
que acierten a contar cómo
cada vez que he estado a punto de despeñarme
has aparecido tú
como un saliente en la montaña
para volver a impulsarme hacia arriba.

Yo no encuentro ahora palabras,
pero tú sí las encontraste cada vez que me hundía
y me hacías llorar de emoción
y devolverle la mirada a la vida
sabiendo que rendirse
ni siquiera es la última opción.

Pisas todos los días el pódium
de las cosas más bonitas que le pasan a mis horas.
Pepito Grillo, diario secreto
el ángel de la guarda que en la vida
creí merecer.
Y el mejor bote salvavidas
cuando la cosa se pone cuesta arriba.

Gracias
por aparecer en mi vida
por aquel "no te abandones"
que me dijiste en el momento justo
para que se me tatuara en el miocardio
y así recordarlo
cada vez que me late el corazón.

A cambio de tanto
te prometo versos y canciones
te prometo una mano incondicional
una bombona de oxígeno cuando te falte el aire
un paraguas para las tormentas
y una espada y un escudo
cuando haya que luchar.

Ojalá me dé la vida
muchos años para seguirte escribiendo
y ojalá me dejes compartirlos contigo
porque no los voy a desaprovechar.



Te quiero hasta el infinito (y más allá), Ana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario